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"Los pibes del puente"

Peña "Dale Globo en Madrid"

Grupo "La Previa"

Peña "Adolfo Luna"

 

 


HISTORIAS DE FANATICOS DE "EL GLOBO" EN
TRES ARROYOS, MAR DEL PLATA Y MADRID, ESPAÑA

Te sigo a todas partes

La pasión por el fútbol no reconoce fronteras. Está llena de simbolismos, cábalas, anécdotas y amistades. En torno a Huracán, antes en el Nacional "B", luego en Primera y ahora nuevamente en la "B", han surgido distintas agrupaciones de fanáticos, todas con distintas características. En Tres Arroyos, "Los Pibes del Puente" y el Grupo "La Previa"; en Mar del Plata, la Peña "Adolfo Luna"; y en España, la Peña "Dale Globo en Madrid". Sentimientos que se reproducen a una cuadra del Bottino o a 10.000 kilómetros de distancia. En una producción especial, "El Periodista" recreó sus historias. "El Globo es la pasión, locura en mi corazón, te sigo a donde vas y cada vez te quiero más. Los técnicos se van, los jugadores pasarán, la banda quedará y nunca te va a abandonar…"

"A donde estés estaremos", rezaba una bandera como un dictamen que ellos cumplen a rajatabla. Era un viernes por la noche y Huracán jugaba su tercera fecha en el campeonato. El frío calaba los huesos y el Bottino iluminado se iba llenando de cientos de tresarroyenses, como nunca antes en las temporadas del Globo en la B Nacional. Es una sana costumbre que quedó del paso por Primera.
"Ahí no metas, ahí van los Pibes del Puente", le dijo un chico a su hermano, media hora antes que empiece el partido. Afuera del Bottino, la banda se iba juntando para darle vida a la fiesta. Los preparativos habían empezado desde mucho antes: se reunieron a cortar papeles, hicieron una vaquita para comprar serpentinas y globos, pintaron nuevas banderas para que no falte el color y consiguieron un redoblante con la esperanza que los controles sean menos rigurosos y lo dejaran pasar. No pudieron, pero igual no faltó el ruido.
Apenas faltaban cinco minutos para que el árbitro pitara el inicio. Había entrado Chicago, los jugadores de "El Globo" esperaban en el centro y para ellos era la hora de hacerse sentir. Ingresaron todos juntos por el pasillo, cantando, agitando banderas, tirando papeles, bailando como si fueran una murga. Así empezaron la fiesta, su fiesta, la fiesta del fútbol.
Se fueron acomodando en los escalones de la popular, conquistando su espacio, con las banderas en alto para ponerle color a la tribuna detrás del arco. Los del fondo, subidos al paravalanchas, empezaron a cantar y bastó un segundo para que la banda se hiciera sentir. "El Globo es la pasión, locura en mi corazón, te sigo a donde vas y cada vez te quiero más. Los técnicos se van, los jugadores pasarán, la banda quedará y nunca te va a abandonar...", coreaban mientras uno gritaba banderas arribas y se desplegaban flamantes las rojas y blancas al ritmo de las palmas. "Globo donde vayas voy a ir, vos sos la razón de mi existir", se escuchaba detrás del arco, sin importar que más allá la tribuna parecía una postal inmutable. Al rato todos saltaban con el clásico "el que no salta no es de Huracán", contagiando tímidamente al resto, que los miraba con ganas de animarse y participar de la fiesta. En ese espacio del Bottino, durante noventa minutos, nadie dio tregua a sus gargantas. Pasaban de un canto a otro, sabiendo las letras mejor que las tablas.
Habían pasado apenas 15 minutos del segundo tiempo cuando Guevara metió el gol que presuponía la alegría completa. Los del paravalanchas se tiraron a las gradas, algunos se treparon como gatos al alambrado y el grito de Huracán se irguió en todo el estadio hasta hacerse uno.
Después, la fiesta siguió con fuerza detrás del arco. Continuó durante todo el partido, aun cuando llegó el gol de la condena, que dejó a "El Globo" sin una victoria que parecía asegurada. Fue ese el momento en que la banda sintió que tenía que estar apoyando más que nunca. "Porque al Globo lo quiero, lo vengo a alentar en las buenas y en las malas mucho más", cantaron al unísono como si se hubieran puesto de acuerdo. Y mientras unos metros más allá se escuchaban los insultos de aquellos que desparramaban la bronca lógica que supone el folclore del fútbol, ellos arengaron únicamente pasión. "Olé, olé que griten por El Globo y se dejen de putear".
A pesar de un resultado que no parecía justo, de un empate que tuvo sabor a derrota, fueron los únicos que despidieron a los jugadores con aplausos, al grito de Huracán. Fue la hora de terminar la fiesta, una fiesta que ni el frío ni el empate pudo empañar. Porque saben que habrá revancha. En unos días más estarán ahí para volver a alentar. Y no pasarán desapercibidos desde el minuto inicial cuando se abran las puertas y se hagan sentir: "se viene la banda de El Globo, se viene la banda de El Globo".


"Los Pibes del Puente"

"Los Pibes del Puente" ganaron su lugar en la cancha. Lo conquistaron hace unos años, cuando aún no tenían identidad y empezaron a juntarse atrás del arco que da a la pileta con la única misión de alentar. La mayoría no sobrepasa los veinte años. Algunos apenas si recuerdan el día que sus padres, amigos o algún vecino los llevaron a la cancha por primera vez. Sea viernes, sábado o domingo, dejan sus novias, el estudio o sus planes para estar presentes apoyando a "El Globo".
En su portal de Internet, (www.lospibesdelpuente.com.ar), se presentan en sociedad con una filosofía que debería hacerse extensiva al resto de las hinchadas argentinas. "Si querés ser parte de Los Pibes del Puente, sólo te pedimos que vayas a la cancha siempre a alentar al Globo, que lleves tus trapos, tus ganas, que lleves el alma para entregarle al Globo en cada partido y como verdadera condición, obligatoria, es que vayas a alentar y no a generar violencia o cualquier tipo de problemas, que perjudiquen tanto a uno como a todos. Por un fútbol mejor y una verdadera hinchada, que sólo hace bien a su equipo, LPDP siempre está presente".
Su historia empezó una noche de verano. Antes eran un puñado de amigos que se juntaban en la cancha. Fue en el puente de Claromecó cuando los pibes sellaron su amistad con hinchas de Juventud Unida de José C. Paz, y se comprometieron a pintar una bandera que quedó para la posteridad: "Los Pibes del Puente-José C. Paz-Tres Arroyos" y viceversa. Así instauraron su folclore y comenzó a formarse la banda.
"Eramos nueve o diez, después se empezó a incorporar gente atrás del arco, impulsados sobre todo con el tema de Huracán en Primera y ahora siguen apoyando", contó uno de los integrantes de la formación original, que no le importan las críticas a la hora de alentar. "Es como que nos toman el pelo, todos dicen que queremos imitar a una barra brava, cosa que no es así para nada. No queremos imitar a nadie, nosotros tomamos el fútbol como una fiesta, no vamos a hacer quilombo ni apretar a nadie", dijo un chico de 17 años mientras otro avala esta afirmación. "La gente se ríe porque nos dice ´ahí están los barras brava´, parece que quieren que seas falopero".
Confiesan dejar todo para apoyar a El Globo. Como aquella vez, cuando el equipo ya casi descendido disputaba una de sus últimas fechas en la primera división y decidieron organizarse para viajar a Santa Fe a ver el partido con Colón. Para solventar el viaje sortearon la camiseta del Bibi y juntaron plata por sus propios medios para vivir una experiencia inolvidable, a pesar del resultado. "Nos fuimos 14 en una combi con dos padres. En Santa Fe nos querían hacer todos cambios de camiseta. No tuvimos ningún problema, hasta la gente de la platea de Colón nos compraba hamburguesas".
Cuando El Globo hacía de local en Mar del Plata, se las arreglaban para colarse en el auto de algún amigo, hacer dedo, convencer a sus padres que les pagaran el viaje en micro o recurrir a las argucias adolescentes, como el que metió la excusa que quería celebrar su cumpleaños con sus hermanos en Buenos Aires. Era el mismo día que Huracán jugaba en La Paternal y enfiló a festejarlo en la cancha.
Atrás dejaron antiguos "amores": Boca, San Lorenzo o River pasaron a segundo plano. "Te preguntan ¿de qué club sos hincha? Y vos le decís de Huracán y te dicen "no, pero ¿de qué equipo?", contó Manuel Conde, el gestor de la página.
Tienen menos de veinte años y su pasatiempo gira en torno al fútbol, a pesar de la resistencia que a veces ponen sus padres, que desearían que esa pasión también la volcaran en el estudio. "Yo llego a ser mi viejo y no me dejo ir a la cancha, demasiado me han dejado", dijo Juan Manuel Videira, un infaltable en el Bottino, y Pascual Ferro lo avala. "Mi viejo sabe que me puede quitar cualquier cosa, menos eso. A mi me dice ´te saco Huracán´ y no sé que hago, aunque sé que no me lo va a decir", confesó tranquilo porque sabe que comparte la misma pasión que su padre. Son pibes, son sanos, respiraron el fútbol desde chicos y lo viven como deberían hacerlo en todos lados: simplemente una fiesta.

EN MAR DEL PLATA
Peña "Adolfo Luna"

Llevan la pasión en la sangre y El Globo en el corazón. Los tresarroyenses radicados desde hace años en Mar del Plata, algunos ex jugadores de fútbol o de básquet del club, decidieron organizarse para apoyar al equipo de sus amores. La Peña Adolfo Luna se presentó en sociedad cuando Huracán conquistó la máxima división del fútbol argentino. Antes, cada uno por su cuenta, había seguido la escalada vertiginosa desde la liga local hasta el ascenso a Primera División.
Cuando se reunieron por primera vez, surgieron varios nombres: El Globito, Kelo Destéfano, Aquiles Olivieri, José R. Palacio, hasta que alguien mencionó a Adolfo Luna y el consenso fue unánime. Sin dudarlo, afirman que fue el mejor jugador de Huracán de todos los tiempos.
El día que organizaron la primera cena, con el impulso de las radios marplatenses, la convocatoria fue mayor a la que hubieran imaginado. Hoy son más de 90 hinchas de Tres Arroyos, Orense, Claromecó, Copetonas, Benito Juárez, Gonzáles Chaves, Coronel Pringles, Capital Federal, Mar del Plata y hasta de Resistencia (Chaco), quienes se juntan a compartir la satisfacción de ver a su querido Huracán, reconocido en el país y el extranjero. "Qué más podemos pedir", dijo Luis Milanesi, uno de los integrantes con el orgullo de haber visto a su club conquistar, como sólo lo hicieron 111 instituciones deportivas del país, la Primera División.
Fueron los gestores de los banderazos en Mar del Plata y Tres Arroyos, agasajaron a la delegación del club cuando hacían la pretemporada y estuvieron presentes en la reinauguración del Bottino, entregando una placa recordatoria de ese momento histórico.
Como una cita infaltable, se reúnen todos los miércoles a organizar viajes y cenas, que se concretan periódicamente y en estos días están creando una subcomisión de Damas y una de Fiestas para darle participación a las mujeres que, sin dudas, siempre han estado presentes acompañándolos en su pasión.
Uno de los integrantes de la peña, es el padre de Jeremías Caggiano, el goleador indiscutido en primera división. Aunque su hijo haya dejado el club para tomar otro rumbo, continúa firme en la peña, sigue viajando al Bottino para alentar a "El Globo" y es el principal mentor de la cena de los viernes.
Por esas cosas que tiene el deporte, cuando Huracán disputó el primer partido con Almagro de visitante, la peña "Azul, blanco y negro" los invitó para ir juntos a la cancha y demostrar que el fútbol sin violencia era posible. Al llegar a la reunión, los esperaban con una comida y fueron invitados de lujo en la platea. Para coronar el encuentro, en el centro de la cancha les entregaron una plaqueta y un banderín en reconocimiento a la hinchada que había demostrado en el partido por el ascenso, con su aplauso y su respeto, que el fútbol en Tres Arroyos se vive como una fiesta. Como sincero agradecimiento, la Peña retribuyó ese gesto cuando los de Almagro visitaron Tres Arroyos.
No resulta extraño que hayan festejado juntos con un asado el Día del Amigo, en José Ingenieros. Hasta allí viajaron para sellar una amistad que nació del fútbol. Y sintieron la emoción a flor de piel cuando los 300 seguidores de Almagro ahí reunidos, se pararon y empezaron a gritar con toda el alma, "Huracán, Huracán". Qué más se puede pedir…Son esas cosas que tiene el fútbol.

Grupo "La Previa"

El grupo "La Previa" se formó en Tres Arroyos cuando Huracán empezó a transitar el primer año del torneo de la B Nacional. Desde entonces se reunieron siguiendo una ecuación inalterable: "Asado, vino y Huracán". Cuando El Globo hace de local, el grupo formado por cerca de 17 amigos, se reúne religiosamente a almorzar antes de enfilar hacia la cancha o a cenar para debatir los pormenores del partido. Entre los integrantes de "La Previa", se encuentran Julio Granda, Daniel Ferrario, Diego Apathie, Claudio García, Jorge Liébana, Julio Tolosa, Favio Díaz, Raúl Tolosa, Miguel Zottarelli, Carlos Anza, Nestor Amores y Vicente Corrales.

EN ESPAÑA
Peña "Dale Globo en Madrid"

Desde que nació, Renato Berrino respiró el fútbol de "El Globo". Vivía a menos de una cuadra del club y hasta aprendió a dar sus primeros pasos en los vestuarios y el césped del viejo Bottino.
Su padre fue jugador desde el ´65 hasta el ´71, y en el ´77 lo nombraron técnico del equipo donde militaba Rodrigo Palacio (p) y Barberón. Antes de cumplir el año, ya lo habían adoptado como la mascota del plantel, un recuerdo que permanece imperdurable en las fotografías de los equipos campeones del ´67 y ´68, que se exhiben en la cantina del club.
"Traté siempre de ser muy deportista, futbolista de sangre y tenista por adopción", contó Renato, que jugó hasta los 17 años en la tercera división del club y debió "decir adiós al deporte activo" cuando se fue a la Universidad.
Durante sus años de estudio, entre Bahía Blanca y Buenos Aires, se las ingenió para militar el fanatismo que había recibido por herencia y seguir de cerca las campañas de El Globo. Ya cuando Huracán estaba a punto de clasificar en las instancias finales del Nacional B, se fue a Madrid a hacer un master. Cuando recién llegó, le tocó compartir el piso con un viejo amigo tresarroyense, también fanático de Huracán, Paulo Gargaglione, que hace seis años se radicó en España. Juntos formaron la peña "Dale Globo en Madrid", para compartir la emoción del ascenso y las alegrías y frustraciones del campeonato de primera división, a más de diez mil kilómetros de distancia.
Dice que desde Madrid se devoraron toda y cuanta información había de Huracán en Internet. Fue su forma de sentirse cerca de casa. "Para entender un poco lo que significó esta epopeya de Huracán, en la grilla de programación de Canal Plus, compartíamos cartel cuando nos televisaban con cualquier equipo de Europa, tipo Bayern Munich, Chelsea o Juventus. Realmente pienso que mucha gente no es consciente todavía de todo lo que esto ha significado. Si esto no es trascender, ¿qué es entonces?", se preguntó cuando estuvo de visita en Tres Arroyos el mes pasado y aprovechó sus tardes para retornar al club de sus amores. Después de ver en el Bottino el partido contra Chacarita, Renato partió nuevamente a España. Lo hizo con "toda la emoción a flor de piel" que le dejó reencontrarse de cerca con "el glorioso Huracán de Tres Arroyos".

 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina