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Las descalificaciones en un certamen de pesca normalmente se producen cuando se encuentran varias señales extrañas, de ahí que la necropsia incluye varias etapas. "La idea es realizar siempre una evaluación amplia que certifique la legitimidad o no del pescado que se presenta", explicó
la técnica en Acuicultura Vivian Pereyra

 

 


VIVIAN PEREYRA, LA TECNICA EN ACUICULTURA RESPONSABLE
DE EVITAR IRREGULARIDADES EN LOS CERTAMENES DE PESCA

La lección de anatomía

Su labor abortó un intento de fraude en la última edición de "Las 24 horas de la Corvina Negra". Técnica en Acuicultura, Vivian Pereyra es, desde hace 13 años, la responsable de detectar eventuales irregularidades en los concursos de pesca más importante del distrito de Tres Arroyos. Para ello realiza una exhaustiva necropsia a cada pieza que se presenta al control. Ante "El Periodista", la profesional brindó detalles de una actividad nada común y donde la ciencia y la experiencia ponen coto a los tramposos

Desde hace 13 años la Técnica en Acuicultura Vivian Pereyra es la responsable de detectar eventuales irregularidades en los concursos de pesca más importantes que se realizan en nuestro distrito. En este sentido, la especialista tuvo un rol protagónico en la pasada edición de las "24 Horas de la Corvina Negra", dado que un participante pretendió introducirse en los primeros puestos de la clasificación oficial con un animal que no había sido pescado en el marco del certamen.
Para determinar si los peces capturados cumplen con la reglamentación de los concursos, Vivian practica una autopsia sobre las piezas capturadas.
"Para hacer este trabajo la ventaja que presentan los peces sobre otros animales es que por tener sangre fría el proceso de descomposición se inicia inmediatamente después de la muerte. En cambio, en los animales de sangre caliente, por ejemplo una vaca, la putrefacción comienza luego que el cuerpo alcanza la temperatura ambiente, cosa que demora varias horas", explicó Pereyra a "El Periodista".
El pez no tiene un regulador del calor corporal, es decir que su cuerpo siempre tiene la temperatura del medio en el que se encuentran, esto hace que inmediatamente después de morir actúen los agentes que intervienen en la descomposición de un cadáver.
Así es como todo pescado empieza a mostrar señales de desintegración inmediatamente después de ser capturado. Cuanto más notorias sean esas evidencias más simple es determinar el tiempo que el animal lleva muerto y, en consecuencia, si es o no una pieza legítima.
Los aspectos que debe tener en cuenta la técnica tresarroyense son diversos ya que muy rara vez una sola prueba permite demostrar si un pez se quiso introducir ilegalmente al concurso. Por ello, el estudio que la profesional practica apunta a encontrar una sumatoria de elementos que le ayuden a corroborar si la pieza puede o no clasificar en la competencia.
"La descomposición de un cadáver tiene dos orígenes, por un lado actúan microorganismos que destruyen el cuerpo y por el otro se produce un proceso de autodestrucción que se denomina autólisis", señaló Vivian.
La especialista manifestó que la putrefacción de un pez muerto se inicia a nivel de las vísceras y que el proceso continúa en la musculatura, observándose también con mucha claridad en los ojos, la boca y especialmente en las branquias.
Sin embargo, la tarea que debe realizar Pereyra en los certámenes pesqueros no es sencilla dado que se suelen presentar casos de animales en los que el proceso de descomposición no se ha iniciado porque fueron mantenidos vivos hasta muy pocos minutos antes de ser entregados a los controles.
"Mi tarea se inicia con una observación exterior de la pieza y consultando a los encargados de los controles respecto de cómo llegó a sus manos el pescado. Si, por ejemplo, el animal se encontraba vivo al momento de ser presentado puedo suponer que cuando llega a mí aún no hay señales claras de descomposición".
La observación exterior del animal se inicia en las aletas y la boca constatando su integridad y su coloración, prosigue con el análisis del brillo y la textura de los ojos, luego con el formato y la coloración de las branquias y finalmente se examinan las escamas.
La segunda parte del trabajo se efectúa abriendo el cuerpo por el abdomen. El primer órgano que se tiene en cuenta en este estudio es el hígado, al cual se le analiza su color y textura; posteriormente se evalúa el estado del aparato digestivo, tomando en cuenta su coloración, textura y contenido. Evaluar el tubo digestivo permite conocer qué alimentación ingirió el animal, información que sirve para conocer si se trata de una especie típica de esta zona e incluso de qué sector de la costa tresarroyense proviene; además se observa si hay presencia de arena.
El estudio que realiza Vivian también toma en cuenta el estado general del pez. "Si aparece una pieza con muchos orificios u otro tipo de daño es evidente que el animal sufrió algún tipo de maltrato y que podría no haber sido pescado durante el concurso".
Las descalificaciones en un certamen normalmente se producen cuando se encuentran varias señales extrañas, de ahí que la necropsia incluye todas las etapas descriptas. "La idea es realizar siempre una evaluación amplia que certifique la legitimidad o no del pescado que se presenta", explicó Pereyra.
Si a alguien se le ocurriera colocar una pieza que estuvo en cautiverio, las señales más claras de la estafa aparecen en el contenido del tubo digestivo y en el estrés que presenta el cuerpo del animal.
"La verdad es que el trabajo que hago en los concursos de pesca no es simple y exige mucha responsabilidad. Afortunadamente, la experiencia de tantos años en el tema me ha ayudado mucho para resolver con mayor celeridad y claridad la amplia gama de situaciones que pueden ocurrir", concluyó la profesional.


 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina