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de Tres Arroyos

 

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Durante el gobierno de Couso, un grupo político estaba realizando un asado en la planta baja de la municipalidad. Pero en un momento, sin que se sepa por qué razón, subieron con los asadores hasta la planta alta y los clavaron en el piso parquet del Salón Blanco para continuar ahí con el ágape

 

 


ANECDOTAS DEL SALON BLANCO, ESCENARIO DE IMPORTANTES
MOMENTOS POLITICOS, SOCIALES Y CULTURALES

Blanco perfecto

Habilitado en el año 1925, durante la intendencia de José Aldasoro, el recientemente restaurado y reinaugurado Salón Blanco de la municipalidad, ha sido epicentro de importantes momentos institucionales, sociales y culturales en la vida de los tresarroyenses. Cobijó en su seno a ciudadanos ilustres, presidentes en ejercicio; fue mudo testigo de pujas e intrigas políticas; y también escenario de bailes de egresados y presentación de jóvenes en sociedad. Historias jugosas, ocurridas dentro de sus paredes, que "El Periodista" rescató en el mes donde el voto popular elige nuevos ocupantes. Exclusivo

El 3 de junio de 1906, se colocó la piedra fundamental donde nacería el imponente edificio Municipal que se yergue majestuoso sobre avenida Rivadavia. Fue el legado que dejaron los hacedores de Tres Arroyos, quienes pretendían desde un inicio que el Palacio Municipal sea una estructura suntuosa, digna de la importancia del pueblo y el espíritu progresista de sus autoridades.
Desde la piedra basal hasta su concreción, las obras estuvieron paralizadas durante varios años e incluso cuando ya estaban colocados los primeros cimientos, se estuvo a un paso de suspender el proyecto, demoler las estructuras diseñadas y concretar una obra menos suntuosa y más económica en la manzana donde hoy se levanta el ex Colegio Nacional.
Esta alternativa no tuvo sustento y, con el esfuerzo de muchos, diez años más tarde se pudo inaugurar la planta baja de aquel edificio proyectado originariamente y siete años más tarde la obra estaba completa.
El Salón Blanco de la Municipalidad, recientemente reinaugurado luego de la restauración, se habilitó en el año 1925, bajo la intendencia de José Aldasoro. El salón, de gran belleza arquitectónica, se convirtió en el espacio por excelencia de los debates del cuerpo deliberativo.
Sin embargo, esta no era la función original para la que había sido diseñado, ya que en principio se iba a edificar un hemiciclo detrás de la actual sede, dotado de las condiciones necesarias que requería el Concejo Deliberante. La iniciativa nunca prosperó y se hizo costumbre que las reuniones del cuerpo deliberativo se desarrollen desde entonces en el Salón Blanco.
Las habituales sesiones fueron interrumpidas durante la época de gobierno militar donde la democracia permanecía relegada a la espera de otros tiempos. En ese entonces, las dependencias de bromatología y obras públicas funcionaban en la planta alta que le pertenece al Concejo. El recinto que permanecía inactivo a los debates políticos, se convirtió entonces en salón de fiestas y generaciones de tresarroyenses vivieron ahí los tradicionales bailes de egresados de las escuelas. Las fiestas de graduación se concretaron hasta entrados los años ´70, cuando se trasladaron al hall municipal.

Un poco de historia
Entre la historia que quedó impregnada en las paredes del Salón Blanco figura la de la última jornada de mayo de 1974. Fue ese día cuando el embajador argentino en España, el doctor José Campano, fue recibido en la secretaría del Concejo por el intendente Francisco Couso, quien le entregó el decreto oficial que lo declaraba huésped de honor de la ciudad. Por la tarde, se cumplió la sesión especial convocada en su homenaje.
El encuentro comenzó a las 16, cuando se dio lectura al decreto que declaraba huésped de honor al doctor Campano, al ministro del interior Benito Llambi y al resto de las autoridades que acompañaban la comitiva. Mientras la sesión se desarrollaba con normalidad, aunque con fallas técnicas debido a la cantidad de público, alrededor del Salón se vivía una especia de caos. En la planta alta había desborde de público que pugnaba por romper el cerco que había hecho la policía y los custodios de funcionarios visitantes. Hubo empujones, corridas, caídas, discusiones y hasta golpes de puño entre el público.
Otra de las anécdotas recordadas de esa época, cuenta que durante el mismo gobierno de Couso un grupo político estaba realizando un asado en la planta baja de la municipalidad. Pero en un momento, y no se sabe por qué razón, subieron con los asadores hasta la planta alta y los clavaron en el piso parqué del Salón Blanco para continuar ahí con el ágape.

Visitas ilustres
Unos años más adelante en los recuerdos, el 24 de abril de 1984, también fue un día histórico para Tres Arroyos, que tuvo al Salón Blanco como escenario. Hacía poco se había reestablecido la democracia y el entonces presidente Raúl Alfonsín, llegó a la ciudad para acompañar los festejos del centenario. Frente al palacio municipal se habían concentrado cerca de diez mil personas. Alfonsín fue recibido en el salón de gala del municipio por el intendente Jorge Roberto Foulkes quien fue el encargado de entregarle las llaves de la ciudad. Ese día la gente desbordó todos los controles porque no quería perderse la fiesta de la democracia. En el Salón Blanco no cabía un alfiler y apenas si pudo ingresar el entonces presidente, ya que había más de un centenar de personas adentro y unas doscientas venían acompañándolo.
Entre las visitas memorables que pisaron el salón de gala del municipio, se recuerda la de la entonces princesa de Dinamarca, Margarita II, la heredera del trono, quien llegó en el año 1966 a la Argentina para tomar contacto con la nutrida colectividad. El 24 de marzo de ese año visitó nuestra ciudad y fue recibida por el jefe comunal Anker Keergaard quien le ofreció las llaves simbólicas de Tres Arroyos.

Pujas políticas y anécdotas triviales
El Salón Blanco fue receptor de visitas ilustres, centro de debate y resolución de cuestiones trascendentales del quehacer público y recinto de pujas políticas, como la que se produjo en el año '60. En ese entonces la Unión Cívica Radical del Pueblo y la Intransigente, compartían la mitad de las bancas y protagonizaron en el Concejo una fuerte confrontación por la compra de una maquinaria vial, que derivó en una crisis municipal que mantuvo paralizado durante meses el cuerpo colegiado y que generó incluso la intervención de la comuna. El mismo lugar de rencillas políticas de antaño fue protagonista de anécdotas más triviales, como la de hace unos años, cuando Rodera ocupaba la presidencia del cuerpo y en medio de una acalorada sesión, ingresó un hombre borracho, se sentó en primera fila e hizo ostentación de un cuchillo que llevaba entre sus ropas. Uno de los ediles que advirtió la situación, llamó a la policía e ingresaron dos agentes casi desapercibidos que lo sacaron del lugar mientras el resto, sin advertirlo, continuó con el debate.


 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina