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EL DOCTOR GUSTAVO VIDAL Y SU PASION POR LOS BEATLES
Déjalo ser
Caminó descalzo por la senda peatonal que lleva
a los estudios de EMI, en Londres, como en la portada de "Abbey Road".
En su primera noche en la ciudad inglesa, una radio reloj lo despertó
con "Penny Lane". Se sacó fotos en el museo Madame Tussaud
con las imágenes que recuerdan a los Fab Four. Gustavo Vidal, reconocido
profesional de la neurología, es fan de los Beatles desde que era
apenas un chico que viajaba solo en colectivo por las calles de su La
Plata natal. Hoy, en una entrevista exclusiva con "El Periodista",
cuenta la vital influencia de la música de los británicos
sobre él mismo y varias generaciones
El cuarteto de Liverpool irrumpe en la escena mundial
y ya nada será lo mismo. La influencia de su música y su
comportamiento se extenderán hasta nuestros días y no habrá
relato posible de la historia contemporánea del mundo que no incluya
el poderoso influjo de la beatlemanía. Lejos de aquella Inglaterra
de los '60, un chico de siete años toma el colectivo solo, a diario,
para recorrer la distancia que separa su casa platense de la escuela.
No sabe que será médico, que vivirá más tarde
en una ciudad más pequeña y amigable, pero ya conoce algo
que marcará a fuego sus días. Los primeros sonidos de una
música que hoy suena en su auto, en su consultorio, que es su compañera
de ruta y telón de fondo de su descanso. Aquel chico platense es
hoy el doctor Gustavo Vidal, reconocido neurólogo y, claro, beatlemaníaco.
No es fácil encontrar tiempo para alimentar una pasión como
esta entre familia, pacientes, estudio. Sin embargo, Vidal se las ingenia
para mantener vivo un servicio de "beatlenoticias" que puntualmente
llega cada mes, sin costo alguno, a la bandeja de mails de más
de mil suscriptores. Lo que comenzó con una página de Internet
-que hoy ya no está disponible, porque estaba en un servicio gratuito
que la "bajó"-, terminó por tomar la forma de
un cuidado trabajo que incluye música, traducción, comentarios
de discos y novedades que a menudo llegan a los fans antes de aparecer
en los medios de comunicación. "Fijate -compartió con
"El Periodista"-, esta es una foto de Paul McCartney en un concierto
que dio hace pocos días en el Olimpia de París. Me llegó
al otro día del show. El Olimpia, el teatro donde soñaba
cantar Edith Piaf cuando ya estaba enferma. Y donde debutaron los Beatles
en Francia", exhibió.
"Esto no salió en ningún medio. (Martin) Scorsese va
a hacer una película sobre la vida de George Harrison, que es muy
rica; era el Beatle más tímido e introvertido y parecía
quedar opacado por Lennon y McCartney, hasta que se destapa revelando
una enorme personalidad y tiene una gran influencia sobre los otros, a
tal punto que los Beatles dejan de dar recitales en vivo porque Harrison
se opone", informó, y en el mismo gesto reveló tanto
entusiasmo como conocimiento.
Irremplazables
Gustavo Vidal tenía siete años y vivía en La Plata,
su ciudad natal, cuando estalla el fenómeno de los 'Fab Four'.
"La infancia de esa época no era como la de ahora. Los chicos
de hoy son muy maduros en el uso de la tecnología, celular, Internet,
pero nosotros éramos maduros en otros aspectos. Yo viajaba solo
en colectivo a la escuela, cuando mi mujer, acá en Tres Arroyos,
llevó y trajo del colegio a los chicos incluso hasta la secundaria.
Los tiempos cambiaron, y nosotros lo único que teníamos
en ese momento era un poco de televisión, las revistas, los diarios
y la radio. Pero lo más importante es que el mundo del espectáculo,
que es lo que a un chico le puede importar, giraba exclusivamente alrededor
de los Beatles. Por eso podemos decir que fueron los más grandes,
y que hasta ahora nadie los pudo reemplazar. No es chiste. Todas las noticias
del espectáculo eran sobre los Beatles: 'los cuatro de Liverpool
triunfan en Europa, invaden EE.UU.'
Y eso nunca mermó. Hubo
grupos contemporáneos excelentes, como los mismos Rolling Stones
cuya enemistad con los Beatles era una parodia para la prensa, ya que
Mick Jagger, según cuenta su primera mujer, vivía a pocas
cuadras de la casa de Paul McCartney en Londres, que tuve el gusto de
conocer, y se visitaban con frecuencia. La repercusión que tenía
cada una de sus creaciones era tan grande, que la televisión vía
satélite se inaugura con una canción de los Beatles. Allí
aparecen con un vestuario muy colorido, rodeados de flores, todo muy influenciado
por la estética de su disco "
Sargento Pepper",
y en el coro de amigos que cantan y palmean la canción de Lennon
"All you need is love", que interpretan en esa oportunidad,
está Mick Jagger", recordó Gustavo. En aquel momento,
los Beatles habían dejado atrás, a criterio del entrevistado,
una primera etapa de canciones más light, aunque siempre buenas,
para dar paso a una elaboración musical mucho más compleja.
"Al principio no sabían nada de música, lo de ellos
era oído puro. Maduran a una velocidad vertiginosa y en cuatro
años se convierten en el grupo que revolucionó la música
del mundo", aseguró Vidal.
Generaciones marcadas
Para Gustavo, la beatlemanía no sólo marcó a su generación,
sino también a la anterior -quizá con más profundidad,
porque los sorprendió en plena adolescencia-, y a buena parte de
las que seguirían. Uno de los hitos más fuertes, luego de
la desgarradora separación del cuarteto, fue la muerte de John
Lennon. "Recuerdo que estaba en la Facultad, en el año '80,
me levanté esa mañana y mi compañero de estudio llegó
con la cara desencajada. Me preguntó '¿te enteraste?'. ¿De
qué?, le dije yo, y me contestó 'lo asesinaron a John Lennon'.
No puedo decir lo que significó
No sólo en lo personal,
que fue muchísimo -ese día no se pudo estudiar-, sino en
todo el mundo. Ese día se paralizó el mundo. Habían
pasado diez, once años de la separación de los Beatles,
y de todas maneras tuvo una repercusión enorme", evocó.
El fenómeno Beatle, advirtió Vidal, debe explicarse dejando
de lado el fanatismo y apelando, nada menos, que a la magia. "Por
eso sigue sorprendiendo todo lo que generan hoy, a varias décadas
de su aparición. La beatlemanía se retroalimenta sola. Yo
nunca les inculqué nada a mis hijos. Ni en música, ni en
lo que quisieran estudiar
En casa se escuchan los Beatles, pero también
Queen, Sting y The Police, Elton John, Phil Collins. Nunca hubo una excesiva
predominancia de los Beatles; es más, en general el que más
los escucha soy yo. Y hago una confidencia: si voy de viaje de acá
a La Plata, o de regreso, y pongo un CD de los Beatles, a partir de ese
momento no puedo escuchar otra cosa porque todo me parece horrible. Por
eso no lo hago, para poder escuchar otros músicos
Y cuando
tengo más o menos calculado que voy agotando los discos que llevo
de música de otros autores, luego de unas tres horas más
o menos, entonces sí llegan ellos
", admitió.
Sin embargo, a pesar de sus 'recaudos', a los 14 años, su hijo
mayor apareció en la casa familiar con un poster del cuarteto británico,
parados en el estudio de grabación Abbey Road de EMI. "Lo
enmarcó y lo puso frente a su cama. Ese mismo cuadro se lo llevó
a La Plata y lo tiene en su habitación, donde también tiene,
debajo de un vidrio de su escritorio, una caricatura a lápiz de
los Beatles. Es abogado, tiene 23 años, y es fanático de
su música. Hemos visto todas las bandas y solistas que vinieron
en la década del '90, pero como ellos no hay nada. Escucho Let
it be, o un rock de la primera época como La ví parada ahí,
y se me pone la piel de gallina", aseguró Gustavo Vidal, que
suele coincidir hoy con su hijo en la elección de sus temas favoritos.
Londres
¿Pero cómo se explica esta pasión intergeneracional?
"Las de los Beatles son canciones sin tiempo, siempre vanguardistas.
Lo dijo quien fue su productor, George Martin, y eso marca su diferencia
con los demás. Eso los hace grandes, como también lo fueron
Mozart, Beethoven. Son atemporales. También lo sostuvo Paul McCartney:
en la música, como en todo, hay modas. Pero se divide en dos categorías:
buena o mala. Para que perdure, tiene que ser buena. Esa es la clave.
Y la música de los Beatles no es buena, es excelente, es de una
supremacía única", señaló Gustavo Vidal.
Por eso, cuando pudo, llevó su amor y su conocimiento sobre los
cuatro de Liverpool hasta el mismísimo corazón de Londres.
"Para mí Londres es sinónimo de los Beatles. Está
el Museo Británico, está Piccadilly Circus, la Torre, el
Big Ben, lo que uno quiera para visitar. Pero allí, lo único
que hacía era pensar en los Beatles. En uno de los primeros viajes,
fui con mi esposa y la primera noche que dormimos en Londres puse la radio
reloj para ir al hospital, donde estaba haciendo un curso. Cuando sonó,
me despertó con 'Penny Lane'. De eso no me olvidé más",
recordó.
Entonces, Gustavo tampoco se privó de cruzar la senda peatonal
que lleva a la puerta del estudio de EMI Records, descalzo, como la famosa
portada del disco "Abbey Road". "A lo mejor parece una
pavada pero cuando uno está ahí tiene que hacerlo, porque
no sabe si va a poder volver a vivir ese momento. El lugar está
señalizado por dos semáforos amarillos porque van miles
de personas por día", describió. En aquella oportunidad,
cuando salía de su recorrida por el estudio, encontró a
una persona que lo guió hasta la casa de Paul McCartney, apenas
a unas cuadras de esa mítica esquina. "Efectivamente a unas
cinco cuadras estaba la casa, un lugar hermoso, residencial, con arboledas,
sin edificios
Todo el aspecto urbanístico de Londres está
muy bien planificado. Y sobre la casa, diría que en Tres Arroyos
hay algunas más suntuosas
Tocamos el timbre pero estaba todo
cerrado. Entonces en un momento, de la casa de al lado salió un
vecino, un hombre muy elegante en un Jaguar verde, increíble, y
como yo quería saber realmente si esa era la casa de McCartney,
porque no quería ilusionarme, se lo pregunté. Me dijo que
sí, que desde que era un Beatle, Paul vivía en esa casona,
de dos plantas, con muchas ventanas y un jardín al frente; que
en la actualidad alterna con una granja en el sur londinense. Incluso
me contó que eran amigos, y me aseguró que si Paul hubiera
estado allí no habría dudado en recibirme. Al parecer siempre
fue así, 'a very nice people', un gran tipo", destacó
Vidal.
Para todos
Con el paso del tiempo, Gustavo decidió no quedarse para sí
con su beatlemanía y decidió compartirla tanto con amigos
como con desconocidos, unidos por el mismo apego a los creadores de la
inolvidable "Strawberry Fields".
"No tengo vergüenza en decirlo. Lo hicimos con dos amigos, queríamos
tener una página en Internet, que finalmente armamos y funcionó
un tiempo hasta que como la pusimos en un servidor gratuito, la bajaron.
Después mi idea fue enviar 'beatlenoticias' en forma gratuita.
Porque como estoy relacionado con gente de Londres, me di cuenta que generalmente
las novedades que recibo aparecen recién tiempo después
en los medios, así que son realmente noticias. Esa otra forma de
difundir la música y la vida de ellos, y acceder es realmente muy
sencillo: hay que escribirme un mail a ggvidal@ciudad.com.ar.", informó.
Así, Gustavo comparte mes a mes la enorme influencia que Los Beatles
tuvieron y tienen en su vida. Y que no dudó en describir y compartir
también con "El Periodista". "Cuando estoy descansando,
tomando un café después de almorzar, casi siempre los escucho.
Con un recuerdo fugaz en algún momento del día, siempre
una canción de ellos me viene a la mente. Y cuando estoy de mal
humor, por cualquier cosa, no hay nada mejor para mí, y lo sé
y lo hago: pongo un disco de los Beatles y me moviliza de tal manera que
se me va la bronca", confió.
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