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La tresarroyense
Beatriz Di Benedetto, una de las vesturistas de cine, televisión y teatro más importantes de Argentina, quién recientemente, en el Festival de Cine de Tandil, recibió el "Premio a la trayectoria"

 

 


LA TRESARROYENSE BEATRIZ DI BENEDETTO ES UNA DE LAS VESTUARISTAS DE CINE, Y TAMBIÉN DE TEATRO Y TELEVISION, MAS IMPORTANTES DE ARGENTINA

Vestidos para la ocasión

Con 30 años de carrera, y un reciente premio a la trayectoria otorgado por el Festival de Cine de Tandil, la tresarroyense Beatriz Di Benedetto es una de las vestuaristas de cine, pero también de teatro y televisión, más importantes de Argentina. Una mujer que se siente orgullosa de ser de Tres Arroyos, ciudad donde nació su pasión por el séptimo arte, cuando siendo niña y en un solo día, solía frecuentar las salas del Americano, el Tortoni y el Español. "El Periodista", que se vistió para la ocasión, la entrevistó en exclusiva

"Yo soy de Tres Arroyos, nací acá, hice el secundario en el Colegio Nacional, fui formada acá. Mi madre, que es lo que queda de mi familia aquí porque mi hermano no reside en la ciudad, vive en Tres Arroyos, así que vengo muy seguido. Mis abuelos eran inmigrantes italianos que se radicaron en este lugar, así que soy completamente tresarroyense. Es más, mis primeras armas plásticas las hice en el taller que tenía Pepe Rodrigo sobre la calle Sarmiento", dijo Beatriz Di Benedetto, para dejar bien en claro que no por ser desde hace 30 años una de las más destacadas vestuaristas de cine de Argentina, reconocida incluso a nivel internacional, se ha olvidado de sus orígenes y del lugar dónde dio los primeros pasos hacia la brillante carrera profesional que ha desarrollado.
Héctor Di Benedetto, quien fuera un reconocido tornero en la Fábrica Istilart, y Magdalena Di Rado, ex profesora del Colegio Nacional y una de las primeras universitarias de su época, tuvieron dos hijos: Héctor José, que es geólogo y está radicado en La Plata, y Beatriz, quien al terminar los estudios secundarios se trasladó a la capital provincial para seguir la carrera de Licenciada en Escenografía en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de La Plata, que por entonces era la única especialización que incluía una materia dedicada a lo que ya desde aquellos tiempos le interesaba: formarse en diseño de vestuario.
¿Cómo te convertiste en vestuarista habiendo estudiado escenografía?
La verdad es que yo estudié escenografía porque era lo único que me acercaba al tema del vestuario, que era lo que realmente me interesaba. He hecho un par de escenografías en mi vida, pero mi capacitación fue siempre en vestuario. En la carrera éramos muy pocos y teníamos la fortuna de contar con un gran maestro como Saulo Benavente, quien era el número uno de la escenografía en aquellos años. Él nos llevaba a hacer prácticas a los teatros de Buenos Aires en los que trabajaba. Así fue como colaboramos en trabajos suyos para los teatros Odeón, Maipo, San Martín y Argentino, entre otros. También participábamos en espectáculos de primer nivel internacional que el propio Benavente llevaba a Buenos Aires. Así que todo eso me dio una práctica importante en el teatro. Más tarde me relacioné con algunos compañeros, especialmente con Abel Facello, que empezaban a incursionar en el mundo del cine. Abel fue quien me propuso trabajar con él como asistente de escenografía. Mi primer trabajo importante en este rubro fue una película de época reconocida que se llamó Argentino hasta la muerte (1). Durante la realización del film yo estaba más interesada en ver qué pasaba en vestuario que en el área de escenografía. Viendo mi interés en el tema, la diseñadora de vestuario de la película, María Julia Bertotto, me propuso ser su asistente en una miniserie enorme para la RAI que trataba sobre la vida de Garibaldi. Este ofrecimiento me sorprendió porque yo tenía fascinación con el vestuario pero carecía de experiencia en el tema. La labor se extendió por un año y pude hacer una experiencia notable; además el diseñador de vestuario de toda la producción era Nino Novarese, quien había ganado un par de premios Oscar por su trabajo. Es decir que junto a María Julia Bertotto y este hombre tan talentoso yo pude formarme más específicamente en lo que me gustaba. Poco tiempo después el gobierno italiano me otorgó una beca destinada a estudiantes extranjeros dedicados a las artes del espectáculo. Este curso se hizo en los edificios que posee la RAI en Florencia.
¿Cómo podrías explicar de una manera sencilla cuál es el trabajo que realiza un vestuarista?
Mi trabajo consiste en diseñar personajes. Es decir, uno hace el vestuario que usarán un actor o una actriz, pero la tarea principal es diseñar el personaje, ya sea si trata de alguien del presente, del siglo XIV o del año 2 antes de Cristo. Para ello es necesario analizar mucho cada época. Yo siempre digo que la idea es llegar a poder percibir hasta el perfume del personaje para ser precisos en el diseño. Por otro lado, no es lo mismo diseñar vestuario para teatro, para cine o para TV. Nuestra función no es sólo crear la ropa, debemos conseguir que a través de lo que usa y lo que hace el personaje se transmitan sus costumbres. Este es un trabajo que se hace en equipo, nosotros dependemos de un director de arte que es el que instala la idea del diseño de la estética de la película junto al director del film. Por eso tenemos reuniones muy extensas junto a ellos y también con el director de fotografía, ya que dependiendo del tratamiento que se le de a la película y la luz será conveniente trabajar determinadas gamas tonales o cromáticas.
Has diseñado vestuario en películas muy importantes del cine argentino, entre ellas Asesinato en el Senado de la Nación (2). ¿De qué manera encaraste ese trabajo?
Se hizo más o menos de la misma manera que se encara toda película de época. En este caso tuve muchos meses de preproducción, esto significa que durante un buen tiempo estuve realizando la correspondiente investigación de la época y luego centrándome en las particularidades de personas como Lisandro de La Torre o Federico Pinedo, entre otros. Esta labor la hice buscando información y material fotográfico de aquellos años en el Archivo General de la Nación. Fue tan minuciosa la tarea que aún al día de hoy veo fotografías de estos personajes y siento que de alguna forma son como de mi familia. Luego de hacer la investigación, que no sólo sirve para ver cómo se vestían sino que también se analizan conductas y hasta sus ideologías, pasé a la etapa de diseño. Allí es cuando además de crear el personaje se debe hacer que el vestuario encaje en los físicos de los actores escogidos para cada rol. Quiero aclararte que aunque no se trate de personajes históricos reales si la película se sitúa en otro tiempo mi tarea consiste en realizar una investigación social de la época en la cual transcurre la acción, ya que esta es la única manera de obtener resultados correctos. Una vez resueltos todos los temas que te comentaba antes se comienzan a buscan las telas con las que se va a trabajar, luego intervienen los sastres y modistas especializados en época, quienes se ocuparán de confeccionar las prendas. Todo esto siempre se va haciendo en constante consulta con el fotógrafo, el asistente de dirección el director de arte y de la película.
¿Cómo se consiguen telas y prendas tan específicas?
Bueno, no es una tarea sencilla, sabemos dónde y cómo buscar pero no es fácil conseguir exactamente lo que se desea. También depende un poco del presupuesto que se disponga. Cuando se trata de una producción importante se puede confeccionar todo o tener más de una prenda si es necesario que la ropa se vaya desgastando durante el transcurso del film o si existen escenas de riesgo en las que las prendas van a terminar dañadas. Estas cosas se trabajan con los asistentes de dirección, que son quienes nos explican el orden del rodaje y en qué momento de la filmación ingresará tal o cual actor. Además, para todas las tareas que hago trabajo con un equipo, tengo asistentes de preproducción y asistentes de rodaje, estas últimas son las que se encargan de ajustar detalles de último momento con los actores, generalmente son modistas.
¿De dónde provienen las personas que saben confeccionar prendas antiguas?
Generalmente son personas que vienen del teatro. Es gente que tiene una muy buena formación en vestuario de época adquirida en el Teatro Colón o en el Teatro San Martín. Se trata de sastres y modistas de época que en algunos casos hasta han tomado cursos específicos de técnicas de realización antiguas.
Tu labor como vestuarista abarca tanto el cine como el teatro y la televisión. Pero da la sensación que lo que más te interesa es el cine. ¿Es así?
Sí, sin duda. En 1976 hice mi primer largometraje y desde entonces no me aparté nunca del cine. Acabo de cumplir 30 años como diseñadora de vestuario de cine. Me fascina hacer trabajos teatrales y me da un gran placer, especialmente cuando hago ópera, pero me desenvuelvo muy bien en el cine, tengo una buena visión para ese trabajo y vivo de él.
Has trabajado en una enorme cantidad de films, tanto con directores argentinos como extranjeros y recientemente participaste en Las Manos (3), de Alejandro Doria…
Sí, con Doria hice mi primer largometraje de época sobre finales de los años '70 que se llamó Contragolpe. A Doria lo conozco desde hace muchísimo tiempo y fue un placer hacer Las Manos porque significó reencontrarme con un maestro como él. Es una película en la que el vestuario "no existe", no se ve. No quisimos hacer época porque lo que se contaba era muchísimo más importante que demostrar que sabíamos que en los 70 los pantalones eran oxford y que en los 90 se usaban hombreras. Entonces tratamos de hacer un vestuario neutro y casi gris para que el relato dramático fuera más potente.
También trabajaste junto a Antonio Banderas y Jennifer Connelly en De amor y de sombra (4)…
Sí, la directora norteamericana Betty Kaplan vino a Buenos Aires para hacer esta película basada en una novela de Isabel Allende. En realidad esa película se tendría que haber rodado en Santiago de Chile pero por razones técnicas y de equipo se hizo aquí. Lo que ocurre es que Argentina es uno de los pocos países de Latinoamérica, por no decir el único, que tiene un equipo técnico a la altura de los Estados Unidos y de México. Es por ello que las películas que narran hechos que transcurren en Sudamérica suelen hacerlas en nuestro país porque aquí están todos los rubros técnicos del cine cubiertos a la perfección. De amor y de sombra se filmó en Buenos Aires y en Mendoza. Un hecho anecdótico de esa película es que hice un pequeño bolo junto a Banderas que quedó incluido en el film.
¿Desde que comenzaste a hacer vestuario para cine has tenido siempre a tu cargo el área o también tomaste trabajos en los que tu función fue otra?
El año pasado acepté un trabajo super importante para mí. Un equipo italiano vino a Buenos Aires para hacer la película Mondo Nuevo, un film que aún no se estrenó en Argentina y que fue premiado en el Festival de Cannes. La película narra la historia de emigrantes italianos que se radican en Ellis Island, Estados Unidos, y se filmó aquí porque el hotel de inmigrantes de Buenos Aires es idéntico al de aquel lugar. La película transcurría en 1910 y el vestuario estaba a cargo de Mariano Tufano, pero a mi me contrataron para trabajar como supervisora general de vestuario. Mi trabajo consistió en montar un taller enorme para que trabajen entre 20 y 30 realizadores de vestuario. Entre otras cosas tuve a mi cargo el diseño de una gran cantidad de percheros especiales con ruedas para poder moverlos de un lado a otro en el puerto, trabajamos con 500 extras a los que debimos vestir en sólo 3 horas con un equipo de gente integrado por 30 personas del Teatro Argentino de la Plata, del Colón y el San Martín, y también monté un taller de envejecimiento y teñido de prendas. Fue una muy interesante experiencia porque este tipo de tareas, en las que se gastan presupuestos tan altos, no se dan normalmente aquí. Lo que yo hice finalmente fue un diseño de producción. Además, me provocó una gran satisfacción que la película sea premiada porque normalmente a esas instancias llegan los films en los que todos los rubros han funcionado muy bien, así que uno se siente un poco partícipe del logro. La misma sensación tuve cuando trabajé en Tango (5), de Carlos Saura, que llegó al Oscar.
Imaginamos que tendrás miles de anécdotas de cada film en los que participaste. Si te preguntamos por tus recuerdos, ¿cuáles vienen primero a tu mente?
Tengo muy buenos recuerdos de muchos trabajos en los que participé y sería difícil contarlos todos. Tango, justamente, es uno de ellos. Ese film es un musical que tenía muchas facetas distintas a la hora de abordar mi tarea. Recuerdo especialmente un cuadro ambientado en los años 1920 en el cual debían bailar dos mujeres con música de Lalo Schifrin. Otra película que me viene a la memoria es El Faro (6), donde creo que logré hacer uno de los desarrollos de vestuario más bellos que he podido crear. Esto se debe a que con Eduardo Mignogna trabajé muchísimas veces y teníamos una empatía muy particular porque yo lograba traducir exactamente lo que él pensaba, y hasta se podían cambiar situaciones del guión para adaptarlas a una idea de vestuario, nos retroalimentábamos. Eso fue único y no sé si se dará alguna vez con otro director.
Recientemente te premiaron en la ciudad de Tandil. Contanos de qué se trata el galardón…
Sí, fue en el mes de septiembre y se trata de un premio a mi trayectoria como vestuarista que me otorgó el Festival de Cine de Tandil, que es el único festival de cine nacional que tenemos en el país. Recibí este premio junto a Lita Stantic, China Zorrilla y Jorge Luz, que también fueron galardonados por su trayectoria. Me encantó recibir el premio porque generalmente los que trascienden son glamorosos y quienes no hacemos glamour no somos muy conocidos.
También solés dictar seminarios y talleres, ¿qué cosas enseñás específicamente?
Bueno eso depende del público al que estén dirigidos. Cuando se trata de gente de una carrera de vestuario trabajo específicamente el vestuario en el cine. El año pasado dicté un seminario sobre la relación entre director y diseñador de vestuario. Busco casos en los que el director elige de manera recurrente a un vestuarista, como por ejemplo Fellini con Danilo Donati, Viscontti con Piero Tossi o Coppola con Gabriela Pescucci. Por lo general trato de mostrar los trabajos del cine clásico. Cuando el público es heterogéneo busco otro tipo de temas. El año pasado dicté un seminario sobre cine y moda.
¿Dónde impartís estos talleres y seminarios?
Los lugares más habituales son el Taller de Saulo Benavente, la Universidad de Palermo y también dicto clases en la escuela de Roberto Piazza desde que incorporaron una materia que se llama Vestuario de Ficción en la carrera de Diseñadores de Moda. Recientemente estuve en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, dictando un seminario.
También participaste del film Diarios de Motocicleta (7). ¿Cómo fue esa experiencia?
Fue una experiencia increíble trabajar con Walter Salles y poder viajar al Amazonas. Fue un trabajo de vestuario muy grande que compartí con Marisa Urruti. Como se trata de un cine de carretera la producción era muy grande, así que hice el mismo viaje que se ve en el film, llegando a los sitios siempre unos días antes que el resto del equipo para ir organizando cuestiones del trabajo. En esta película también hicimos un trabajo interesante de envejecimiento de la ropa.
¿Cómo se hace esto?
Existen distintas técnicas. En algunos casos se usan piedra y arena. Para lograr buenos resultados con esto es importante conocer la procedencia del material que se va a envejecer. También se trabaja degradando el color y quemando cera sobre las prendas para producir determinados efectos de desgaste en la ropa. Todas estas técnicas las aprendí con un diseñador italiano. En cambio los norteamericanos usan aceites u otros productos. En general no hay directores que no deseen que las prendas estén envejecidas. También es muy normal que necesitemos más de un conjunto de ropa idénticos con distintos niveles de desgaste o todos iguales.
Finalmente, ¿qué significa el cine para vos?
Es mi niñez, es haber frecuentado el Americano, el Tortoni y el Español en el mismo día. Los domingos iba a las funciones matinée, ronda y noche con mi abuela. Amaba y amo el cine argentino. Yo soy de una generación donde el cine era la ficción, era la literatura. Soy de una época que no era mediática, ahora se transformó en mediática, y el cine me fascina. Lo que me provoca la imagen a veces supera lo que me provoca la literatura, por eso para mí el cine es como literatura en imágenes. Por todo esto es que cuando hago vestuario no trabajo para mí sino que pienso en el espectador que está sentado en la sala cinematográfica y busco que esa persona sienta que lo que ve es real. Todos los que hacemos cine trabajamos para crear una mentira que sea real.

 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina