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Inelda y
Martín Romagnello

Jorge Daseville

 

 


INCREIBLES HISTORIAS DE DEVOCION
HACIA VIRGENES Y SANTOS EN TRES ARROYOS

Yo tengo fe

Virgen del Rosario de San Nicolás, Virgen Desatanudos, San Cayetano y Santa Rita. Son las vírgenes y santos que más devoción generan hoy día en Tres Arroyos. Y, desde luego, no son los únicos. Entre otros, los creyentes no han dejado de pedirle y agradecerle a San Roque, San Antonio, San Pantaleón, San Ramón Nonato, San Francisco de Asís y Rosa Mística. "El Periodista", en un informe especial, rescata dos de las increíbles historias de fe que se esconden tras sus figuras

Pretender explicar la devoción que despiertan ciertas figuras religiosas es casi tan imposible como querer comprender las causas por las cuales las personas se enamoran o los motivos que hacen que alguien sea absolutamente fanático de un único club de fútbol toda su vida. Es que no existe posibilidad alguna de racionalizar actos tan imbuidos en la fe como aquel por el cual cientos de personas soportan prolongadas vigilias o realizan sorprendentes proezas ante la desesperación que producen determinadas necesidades o por el deseo de dar gracias cuando se cree haber recibido ayudas milagrosas.
Claro que no toda pasión religiosa está inspirada en la ecuación que conforman las palabras pedir y agradecer. Existen personas que manifiestan su devoción con propósitos mucho menos individuales, como es el caso de Jorge Daseville, quien fue capaz de recorrer unos 600 kilómetros en bicicleta bajo un clima absolutamente espantoso, en total soledad y transportando una imagen de la Virgen del Rosario de San Nicolás, con el fin de transmitir un mensaje de solidaridad y concretar acciones de bien público.
También hay quienes en demostración del mismo fervor son capaces de montar verdaderos santuarios en el interior de sus propios domicilios con el fin de brindar una especie de eterno agradecimiento a una virgen o un santo a los cuales se los considera verdaderos responsables de la salida de la bancarrota o de la cura de un enfermo.
Por otra parte, el testimonio de cómo determinadas figuras religiosas generan mayor atracción entre la gente lo dan los medios periodísticos cuando muestran las inagotables expresiones de devoción que se realizan en ocasión de conmemorarse el día de determinados santos o de algunas vírgenes.

El enfermero y su bicicleta

Jorge Daseville es enfermero, una profesión que en sí misma ya habla del interés de ayudar a los que sufren o a los más desprotegidos que posee todo aquel que la ejerza; además se educó en un colegio religioso, hecho que sumado a algunas situaciones difíciles vividas en la niñez y la adolescencia motivaron, como el mismo explicó, su acercamiento al catolicismo.
"Por enero del año pasado viví un momento muy relevante y además me había llamado mucho la atención ciertas cosas que estaban pasando en la sociedad", dijo Daseville al comenzar a explicar porqué puso en riesgo su propia integridad física realizando un angustioso viaje en bicicleta desde la ciudad de San Nicolás hasta Tres Arroyos transportando la imagen de la Virgen del Rosario.
El enfermero expresó que se sintió llamado a efectuar un peregrinaje religioso-solidario con el fin de llevar a la práctica lo que el propio catolicismo predica: "ayudar al prójimo". El viaje, entonces, tuvo una motivación que podría considerarse como misional y, por otro lado, buscaba apoyo concreto para los comedores tresarroyenses que alimentan a los chicos pobres de la ciudad, con quienes Jorge dijo sentirse identificado por cosas que le pasaron en su propia infancia.
A la hora de exponer las razones por las que eligió traer hasta nuestra ciudad a la Virgen del Rosario de San Nicolás y no otra imagen, Daseville dijo que "yo siempre le rendí culto de hiperludia a la Virgen; es decir, soy más que devoto. Si bien por la zona en la que vivimos he estado muy vinculado a la Virgen de Luján, sentí la necesidad de traer esta imagen porque hoy por hoy es la que más gente convoca y porque es la única advocación que nació enteramente en Argentina. Las apariciones y sus mensajes se dieron acá hace pocos años y su culto se rinde únicamente en nuestro país". Además, expresó que sintió la necesidad de traer esta imagen y no otra porque percibió que mucha gente lo necesitaba y que la propia Virgen se lo pedía.
Como todo buen católico, Daseville eligió hacer el traslado en bicicleta porque considera que sólo mediante el sacrificio se pueden revalorizar las acciones. "Para mí tiene más valor lo que se da costándote que lo que das de lo que tenés", afirmó.
Para llegar a Tres Arroyos y depositar la imagen de la Virgen del Rosario de San Nicolás en la Parroquia Nuestra Señora de Luján, Jorge debió pedalear durante seis días completos en condiciones climáticas muy desfavorables, sobre todo en las primeras dos jornadas. Soportó un intenso frío y lluvia, un tornado le hizo sufrir una dura caída en la cual se rompió el cristal que cubría la imagen de la Virgen, dañó seriamente su bicicleta y tuvo algunos problemas físicos a causa del frío y del golpe. Sin embargo, logró sobreponerse y completar su proyecto de fe, solidaridad y devoción.
Ahora, varios meses después de aquella sorprendente travesía, Daseville esta entrenándose para continuar dando muestras de su fervor religioso. Este año planea volver a cruzar otra vez la provincia de Buenos Aires de norte a sur en bicicleta para traer a la ciudad la imagen del Sagrado Corazón de Jesús desde la ciudad de Luján.

Un santuario en casa

Martín Romagnello y su esposa Inelda se confiesan absolutamente devotos de la Virgen de Luján, cosa que cualquier visitante que efectúe una rápida recorrida por su casa puede comprobar inmediatamente. El lugar está plagado de imágenes de dicha Virgen, pero sobresale una de considerable tamaño que está ubicada en el living. Además, en ese espacio también hay un retrato de San Cayetano y varios elementos que hacen que el sitio tenga el aspecto de un santuario.
Inelda explicó su fervor religioso manifestando que su familia ha pasado muchos malos momentos y que en esas circunstancias prefirieron pedirle a Dios antes que a las personas.
La historia de esta devoción por la Virgen de Luján comenzó en 1967. Por aquellos años, los Romagnello, que son pequeños productores agropecuarios, tuvieron un momento de zozobra económica cuando durante tres temporadas seguidas el granizo arrasó con sus cosechas. Para colmo de males, luego del tercer temporal se enfermó seriamente el padre de Martín.
Atónitos ante tanta desgracia decidieron recurrir al recordado Isidoro Broilo para que les brindara algunas palabras de consuelo.
Pocos meses después, el padre de Romagnello falleció y el sacerdote le solicitó a la familia que comience a participar de las procesiones de la Virgen de Luján y de San Cayetano. "La verdad es que desde que empezamos a andar con el padre Broilo en los desfiles la mala racha se cortó", dijo Martín, quien junto a Inelda tiene a su cargo el traslado de la imagen de la Virgen sobre su vehículo cada año desde aquel ya lejano 1967.
Los infortunios, sin embargo, volvieron a golpear a la familia. Una de las hijas del matrimonio enviudó muy joven, teniendo cuatro hijos pequeños, y uno de ellos enfermó y murió con tan sólo 17 años. A esto se le suma que otro de los chicos sufrió un accidente automovilístico gravísimo poco tiempo después, aunque afortunadamente logró sobrevivir a pesar de que los médicos sólo le daban horas de vida.
"Mi hija me llamó desde el hospital en Bahía Blanca para avisarme que nos preparáramos para lo peor porque los médicos no le daban mucho tiempo de vida. Esa noche lloré tanto como nunca en mi vida había llorado. Le pedí a Dios y la Virgen que por favor nos ayudara. Al día siguiente mi hija vuelve a hablarme y me dice que había una pequeña esperanza. Inmediatamente viajamos para ver a nuestro nieto. Un día después salió del coma profundo y comenzó a recuperarse", concluyó Inelda Romagnello.

Fervor religioso

Si hubiera que realizar una suerte de ranking sobre dónde están puestos los fervores religiosos de la gente por estos días, habría que colocar en el primer lugar a la Virgen del Rosario de San Nicolás, seguida por la Virgen Desatanudos, luego por San Cayetano y después por Santa Rita.

Virgen del Rosario de San Nicolás
El día de la Virgen del Rosario es el 25 de septiembre aunque, como ocurre con las restantes advocaciones y santos que más devoción despiertan actualmente, también se la venera el mismo día de cada mes. A esta Virgen se le pide principalmente por el bienestar de la familia y por trabajo.

Virgen Desatanudos
La Virgen Desatanudos celebra su día el 8 de diciembre y los pedidos que se le hacen suelen ser diversos, pero fundamentalmente se acude a ella para solicitarle que destrabe algún problema complejo de salud de larga data.

San Cayetano
San Cayetano es indudablemente el santo del trabajo. La gente le pide para conseguir empleo, mantenerlo o agradecerle el haberlo obtenido. Su día es el 7 de agosto.

Santa Rita
Santa Rita constituye la ayuda que buscan los desesperados. Su día es el 22 de mayo.
Si bien los nombrados producen actualmente devociones masivas, los creyentes no han dejado de pedirle a San Roque, San Antonio, San Pantaleón, San Ramón Nonato, San Francisco de Asís y Rosa Mística, aunque esta última está cuestionada por la Iglesia Católica. El Padre Domingo Torquati le dijo a "El Periodista" que en su parroquia ha notado que las personas últimamente han modificado un poco su actitud respecto de vírgenes y santos. "Ya no solamente les piden, ahora también vienen en acción de gracias".


 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina