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Adam Therkelsen

 

 


UN TRESARROYENSE FABRICA EN ESTADOS UNIDOS MOLDES PARA
SUBMARINOS NUCLEARES Y MOTORES QUE SON ENVIADOS AL ESPACIO

El sueño americano

Nació en Copetonas, estudió en el Colegio Argentino Danés y se formó como tornero en la ENET Nº 1 de esta ciudad. Actualmente, en Estados Unidos, posee un taller que desarrolla trabajos de altísima complejidad. Entre ellos, fabrica moldes para submarinos nucleares y motores destinados a maniobras orbitales que han sido enviados al espacio. A los 68 años, Adam Therkelsen, uno de los tantos cerebros que dejó fugar Argentina, hizo del oficio que aprendió en Tres Arroyos una profesión de excelencia. "El Periodista" lo entrevistó en exclusiva en su taller californiano

Como muchos inmigrantes daneses o descendientes de estos, Adam Therkelsen es un hombre de escasas palabras y pocas vueltas para decir las cosas. Este aspecto de su personalidad es el que le hace lanzar frases tan contundentes como: "La mejor inversión de mi vida fue un pasaje de ida Buenos Aires - San Francisco".
Ocurre que este tornero y ex marino mercante nacido en Copetonas en 1935, que en California se convirtió en un técnico capaz de construir motores para transbordadores espaciales y componentes para submarinos nucleares, entre otras herramientas y piezas de complejo diseño, tan sólo extraña de la Argentina algunos amigos, dado que en Norteamérica ha conseguido aquello que nuestro país le ha negado siempre a la mayoría de sus ciudadanos: posibilidades ciertas de alcanzar los sueños.
Adam pasó su infancia y adolescencia junto a sus padres, Andrés y Astrio, y sus cuatro hermanos, Erik, Tove, Raúl y Sara, en un campo del partido de Tres Arroyos. Hizo la escuela primaria en el Colegio Argentino Danés y estudió tornería en la actual Escuela de Educación Técnica de nuestro medio. Sin embargo, no alcanzó a recibirse porque antes de finalizar los estudios ya había decidido que no iba a vivir en Argentina, por lo que eligió marcharse a la búsqueda de su lugar en el mundo.
Antes de instalarse en los EE.UU., el tresarroyense dio algunas vueltas por el globo terrestre montado en un barco de la marina mercante. Así fue como encontró el sitio donde echar el ancla y edificar su vida.
¿En que años fue marino mercante?. ¿Por dónde lo llevó esta actividad?
Me fui de Tres Arroyos en 1953 y fui marino mercante entre 1958 y 1962. Recorrí Europa, Africa del norte y todo el continente americano desde Alaska hasta el Estrecho de Magallanes.
O sea que conoció EE.UU. siendo marino...
Sí, claro.
¿Por qué eligió ese país para vivir?
Por la organización y el buen nivel de vida.
¿Cuándo se instaló en Norteamérica?. ¿En qué lugares ha vivido?
Llegué en 1962. He vivido en San Leandro, Trukee, Oakland y Concord, todas en el Estado de California. Concord es donde estoy ahora.
Aunque vive en Concord, Oakland es la ciudad donde Adam tiene instalado su taller dedicado a la matricería, la construcción de herramientas y la elaboración de prototipos. La empresa se llama T & P Machine Shop y cuenta con cinco empleados.
La ciudad, sin dudas, constituye el marco más apropiado para el desarrollo del trabajo que lleva a cabo Therkelsen con su firma. Situada en la costa oriental de la bahía de San Francisco, Oakland es un centro industrial cuya producción se basa en los metales, la maquinaria, los motores, los envases de vidrio y los productos alimenticios. Además, allí tiene su sede una base del Ejército de los Estados Unidos y un centro de aprovisionamiento de la marina.
Pero antes de comenzar con T & P, el copetonense tuvo varios empleos dentro del medio en el cual desarrolla sus tareas. Se inició en General Motors, donde sólo trabajó un semestre, luego estuvo tres años en la firma Gillilano Instruments y finalmente recaló en Smith Machine, empresa en la cual permaneció como empleado por un período de trece años.
Fue en 1978 cuando se decidió a poner en marcha su propio taller. Desde entonces, el trabajo que realiza se centra en la fabricación de herramientas para trabajar sobre turbinas de distintas características y la elaboración de los más diversos prototipos.
El trabajo de Therkelsen suele ser solicitado por firmas como Rolls Royce o la compañía alemana Krupp A. G., para quienes realiza herramientas para trabajar en la reparación o el armado de turbinas de helicópteros y partes de grúas respectivamente.
Aunque estas tareas requieren de niveles de eficiencia y calidad máximos, los trabajos de mayor precisión y esfuerzo a los que se ha dedicado este hombre que, vale recordarlo, aprendió el oficio de tornero en una escuela de nuestra ciudad, han sido aplicados nada menos que a submarinos nucleares y transbordadores espaciales.
Las empresas Northrop Grumman y Westland contratan habitualmente los servicios del taller de Adam para que se encargue de la fabricación de moldes que se incorporan en los complejísimos submarinos nucleares. Sobre este tipo de trabajos el tresarroyense debe obligatoriamente guardar silencio y por ello no pudo proporcionar a "El Periodista" mayores detalles. No obstante, confió a nuestro medio que esta quizás sea la tarea más importante que debe desarrollar en su empresa.
Sin dudas, otro trabajo de elevada complejidad encarado por T & P Machine Shop, en este caso en conjunto con otros talleres similares, fue el diseño y fabricación de un motor destinado a maniobras orbitales que se desarrolló como un prototipo y que luego fue enviado al espacio en un transbordador para probar su comportamiento en el medio para el cual había sido construido.
Sólo con este breve repaso del trabajo que realiza Therkelsen en los EE.UU. se puede concluir que si bien es corto de palabras, como él mismo lo reconoció, sus actividades y logros alcanzados hablan por sí sólo con relación a su capacidad; al tiempo que demuestran, una vez más, cómo la Argentina se ha esforzado para generar las condiciones que posibiliten la permanente fuga de cerebros.
Así como tiene muy claro cuál fue su mejor inversión, una vez instalado en EE.UU. Adam también comprendió muy rápido el modo en que debía pensar un inmigrante para no repetir la frustración de quienes vinieron a nuestro país pero nunca pudieron desprenderse del todo del lugar donde habían nacido. "Muchos que fueron a la Argentina siempre hablaban de cuán lindo era la Europa que abandonaron. Yo nunca quise caer en eso. Hice todo lo posible para adaptarme a mi nueva patria, que es la patria de mi hija, yerno y dos hermosas nietas", concluyó.

 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina