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Ion Poulsen

 

 


UN TRESARROYENSE FABRICA JUEGOS Y JUGUETES ARTESANALES
QUE SE VENDEN AQUI Y EN DISTINTOS PUNTOS DEL PAIS

A mi juego me llamaron

"Naranjo", un local ubicado en Gomila 36, contrasta con la pululación de locutorios de Internet y sitios de juegos en red en Tres Arroyos. En la era de la informática, donde la computadora es reina y señora, su propietario, Ion Poulsen, tiene otras opciones para ofrecer a chicos y no tantos: juegos de ingenio y juguetes de madera artesanales. Se fabrican aquí y se venden en distintos puntos del país, entre ellos capital federal, Esquel y Calafate, siendo de interés de los turistas extranjeros. La visita al establecimiento, tal como la efectuó "El Periodista", remite a las fuentes y lleva a incursionar en un mundo fantástico, donde aflora la nostalgia por un tiempo que ¿ya fue?


¿Qué es "Naranjo"?. ¿Cuál es la dirección exacta del local en Tres Arroyos?
"Naranjo" es un lugar donde se pueden adquirir juegos y juguetes de producción local y donde intervienen también productores, diseñadores y artesanos de otros puntos del país. El local está en Gomila 36, casi Avenida San Martín.

¿Cuáles son las principales características de los juguetes y los juegos que vendés y qué diferencias tienen con los productos que se ofrecen en las jugueterías tradicionales?
La característica común de los juguetes es que se basan en principios muy simples que conectan directamente con la necesidad de juego innata en el individuo. La idea central es que la persona, niño o adulto, interactúe con el juego o juguete que tiene entre manos para que desarrolle y amplíe sus habilidades y destrezas manuales, cognitivas y su capacidad imaginativa.
Los materiales utilizados en la construcción de los objetos, como la madera, el alambre, la tela, y su estética simple, hacen que, una vez pasada la etapa de juego, cada pieza perdure con carga emotiva desde la que recuperamos escenas y sensaciones de la infancia. Un legado que podemos compartir entre distintas generaciones.
El juego es cultura y mediante la cultura recuperamos y construimos identidad. Por eso, uno de los objetivos del proyecto es elaborar piezas con rasgos locales y propios del lugar donde vivimos. Los objetos pueden ser variaciones sobre un mismo tema; es ahí donde entra el diseño y la mirada de cada productor. Por ejemplo, un triángulo y cuatro círculos forman un ratón para el que lo ve, sin que sea una réplica exacta de la realidad.
También investigo sobre juegos y juguetes típicos y propios de otras culturas porque creo que el intercambio entre culturas nos enriquece.

Algunos juegos los realizás vos, ¿de qué forma y dónde aprendiste a hacerlos?
Algunos de los juegos los elaboro en el taller que poseo junto al local, usando herramientas manuales, y desde hace un tiempo utilizo algunas mecánicas y eléctricas. Para los juegos hechos con metal, además de las pinzas, uso una máquina dobladora desarrollada por Leopoldo Tubía que permite obtener el mismo resultado con menor esfuerzo.
Hace aproximadamente cinco años que comencé a hacerlos y empezó de forma casual. Por entonces vivíamos en Canadá junto a mi esposa por razones de estudio, y al tener que elegir un lugar para vivir a nuestro regreso, elegimos Claromecó. Fue allí donde en la temporada de verano me anoté en la feria de artesanos en el rubro tallados en madera. A mediados de temporada armé unos juegos de ingenio y los puse a la venta. Como tuvieron buena aceptación los tomé como producto central en la temporada siguiente y me dediqué a buscar la forma de presentarlos de manera que también los pudiera colocar en comercios durante el invierno.

¿Vos mismo creás los juegos o se hacen sobre la base de modelos ya existentes?
Los primeros juegos los armé en base a algunos que había en la chacra de un tío. Ya en el tiempo que mi padre era niño, un hermano mayor los fabricaba copiando modelos que venían en revistas danesas que ellos recibían periódicamente. También durante mi infancia mi hermano recibió una caja del exterior que contenía un set con varios modelos. Esta fue la base para elaborarlos. Luego hubo un período de investigación donde aprendí sobre los orígenes, formas y materiales de los distintos juegos. Algunos los he adaptado, dándoles nuevas formas familiares a nuestro entorno.
La mayoría de los juegos llevan una larga historia y tienen origen en distintos lugares del mundo. Hay un modelo de más de 2000 años que viene de China; otro de Inglaterra, de 300 años, que nace al unir dos herraduras de caballo, estructura de la cual hay que separar un aro. Eran juegos muy populares que se fabricaban con elementos cotidianos y accesibles y brindaban entretenimiento para todas las edades.

¿En qué consisten tus juegos de ingenio?

Los Juegos de Ingenio "Ammonites", con distintas variantes y niveles de dificultad, consisten en separar piezas del cuerpo principal del juego para luego volver a ponerlas, lo que a veces resulta más difícil que sacarlas. Ponen a prueba la habilidad y la paciencia y generan un desafío que puede durar en el tiempo. La mayoría son de metal, pero hago también juegos de mesa en madera. Todos ellos atraen también al público adulto.

¿Es correcto decir que los juegos y juguetes de "Naranjo" son artesanales?
La definición actual de "artesano" señala con este nombre a "la persona que hace por su cuenta objetos de uso doméstico imprimiéndoles su sello personal, a diferencia del obrero de la fábrica". Teniendo en cuenta esta definición, prácticamente todos los objetos que se venden en "Naranjo" son artesanales. Hay una línea de barriletes que por sus usos específicos y para su perdurabilidad y resistencia requieren materiales de mayor tecnología.

Finalmente, ¿comercializás tus productos solamente en Tres Arroyos o también en otras ciudades?. ¿Quiénes son los principales compradores?
Los primeros juegos, como te decía, los empecé vendiendo en la feria de artesanos de Claromecó. Después probé en locales de Tres Arroyos. Esto sirvió como vidriera para que gente de otros lugares, de paso por la ciudad, me contactara y así empecé a mandar productos a otras ciudades. Hoy se venden en Buenos Aires en locales con la misma tendencia que "Naranjo", y también en lugares de recepción de turistas nacionales y extranjeros en Argentina, como Esquel y Calafate, entre otros. Muchas personas me cuentan que los compran para regalar a familiares en el exterior, y también extranjeros que valoran y buscan productos locales.

 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina