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EL PRIMER SECUESTRADOR AEREO DE LA HISTORIA
ARGENTINA FUE UN TRESARROYENSE
Noticias de un secuestro
Un tresarroyense dirigió, el 28 de setiembre de
1966, el primer secuestro aéreo de la historia nacional. Dardo
Cabo, al frente de un grupo de 17 hombres, tomó un avión
de Aerolíneas Argentina y lo desvió de su ruta regular entre
Buenos Aires y Río Gallegos, rumbo a las Islas Malvinas. En el
archipiélago, en poder de Inglaterra, plantaron banderas argentinas
y reclamaron simbólicamente la soberanía. A 37 años
de aquel episodio, conocido como Operativo Cóndor, "El Periodista"
reconstruye los pasos del vecino que, diez años más tarde,
fue asesinado por la dictadura militar
Por Lucas Martínez y Marcelo Rivas
La noticia conmocionó a la opinión publica
e incomodó al gobierno de facto presidido por Juan Carlos Onganía,
quien había derrocado al Presidente Arturo Illia. El miércoles
28 de septiembre de 1966 dieciocho jóvenes obreros y estudiantes,
pasajeros del vuelo 648 de Aerolíneas Argentinas que unía
Buenos Aires-Río Gallegos, desviaron la aeronave hacia las Islas
Malvinas con el fin de recuperar simbólicamente la soberanía
y generar contradicciones en el flamante gobierno. Se consumaba así
el "Operativo Cóndor".
Ni bien se conoció el episodio, los diarios nacionales informaron
que entre los tripulantes se encontraba "el dirigente de la Juventud
Peronista, Eduardo Cabo". No era Eduardo, sino el tresarroyense Dardo
Manuel Cabo, quien efectivamente comandaba el operativo.
Sus integrantes, autodenominados "cóndores", tenían
entre 18 y 32 años y militaban en diferentes agrupaciones nacionalistas
y peronistas. También había sido invitado el periodista
del diario "Crónica" y director de la Revista "Así",
Héctor García y entre los pasajeros se encontraba el Contralmirante
José María Guzmán, gobernador del, por ese entonces,
Territorio Nacional de Tierra del Fuego e Islas del Atlántico Sur,
quien por fin se encontraba en parte del suelo argentino que supuestamente
gobernaba y nunca había imaginado pisar.
"Les informamos que nos quedamos a vivir en tierra Argentina e invitamos
al gobernador a plegarse bajo nuestra bandera", fueron las palabras
que Cabo escribió en la proclama que entregaron al gobernador inglés.
Puerto Rivero
Dardo Cabo nació en Tres Arroyos el 1 de enero
de 1941, era hijo de Armando Cabo, trabajador de la fábrica Istilart,
Secretario General de la C.G.T regional y uno de los principales colaboradores
de Eva Duarte de Perón. A los pocos años sus padres se separaron
y se radicó en Buenos Aires junto a su madre, María Campano.
En la capital fue pupilo en el Colegio San José de Calasanz, ubicado
en pleno barrio de Once. Antes de abandonar la niñez ya conocía
muy bien lo que era la persecución política y frecuentemente
"desensillaba", aconsejado por Armando, y viajaba a Tres Arroyos
para disfrutar de la protección de sus tíos y la tranquilidad
del pueblo natal.
A las 8:42 del miércoles 28 de septiembre, el avión DC4,
con bandera Argentina, aterrizó en una despareja pista para carreras
hípicas, ubicada detrás de la casa del gobernador. Inmediatamente
los habitantes de las islas se acercaron a observar aquel extraño
suceso, mientras que dos vehículos se ubicaron en los extremos
del avión para impedir que retome vuelo.
Ante la mirada de todos, los "cóndores" bajaron armados
y colocaron -en diferentes lugares de la pista-, siete banderas argentinas
que flamearon por más de 24 horas en Puerto Stanley.
Rebautizaron el lugar como Puerto Rivero, en homenaje al gaucho entrerriano
que gobernó las Islas Malvinas durante varios meses entre 1833
y 1834 luego de rebelarse, boleadoras y facón en mano, junto a
ocho compañeros, contra los invasores ingleses que los mantenían
trabajando en condiciones infrahumanas.
La aventura de los jóvenes incomodaba al gobierno de la "Revolución
Argentina" que se definía como nacionalista y sin embargo
estrechaba sus vínculos con Inglaterra y Estados Unidos. Se cumplían
tres meses de la asunción al poder de Onganía y el canciller
Costa Méndez reclamaba formalmente por las Islas en la reunión
anual de las Naciones Unidas. También en ese momento se encontraba
en el país el príncipe Felipe, esposo de la reina de Inglaterra,
en una visita no oficial, como presidente de la Federación Ecuestre
Internacional, con motivo del Campeonato Mundial de Hipismo que se iba
a realizar en Argentina.
Ante la aprobación popular por el "Operativo Cóndor",
el gobierno emitió el 29 de septiembre un comunicado donde destacaba
que "la recuperación de las Islas Malvinas no puede ser una
excusa para facciosos". Igualmente las adhesiones no tardaron en
aparecer. Las ciudades de Buenos Aires, La Plata y Córdoba, entre
otras, fueron escenarios de numerosas manifestaciones populares donde
se festejaba la osadía de los jóvenes.
Regreso con "pena"
Cabo inició su militancia política a muy
temprana edad, padeciendo la cárcel durante la Revolución
Libertadora en 1955 que depuso al General Juan Domingo Perón y
fue nuevamente detenido durante el gobierno de Arturo Frondizi. A comienzos
de la década del '60 fundó el "Movimiento Nueva Argentina",
de clara tendencia nacionalista y peronista, y años después
se alineó con "Descamisados" donde creó el periódico
de la agrupación, que llegó a ser el más influyente
de la resistencia peronista. Iniciados los años setenta pasó
a formar parte de Montoneros y logró el tan esperado retorno del
General Perón.
Casi 48 horas después del aterrizaje en las islas, los integrantes
del plan Cóndor depusieron su actitud, entregaron sus armas y fueron
alojados en la Iglesia de Puerto Rivero, bajo la protección del
sacerdote del lugar, Rodolfo Roel ,quién incluso les dio una misa
en castellano en el avión. El barco de la Armada Argentina, Bahía
Buen Suceso, fue el encargado de hacerlos volver al continente donde no
los esperaban las condecoraciones sino las frías cárceles
patagónicas. El Juez Federal de Tierra del Fuego, Miguel Angel
Lima, procesó a los integrantes del Operativo en atención
a los delitos de privación de la libertad personal calificada y
tenencia de armas de guerra, por los que finalmente fueron condenados
a distintas penas el 26 de Junio de 1967. Esta sentencia fue confirmada
por la Cámara Federal de Bahía Blanca, el 13 de octubre
de ese mismo año. Sobre el tresarroyense recayó la pena
más extensa, no sólo por ser el jefe de la operación,
sino también por contar con antecedentes policiales.
Se casó estando en la cárcel, con María Cristina
Verrier, la única mujer que protagonizó el Operativo Cóndor,
y tuvieron una hija a la que llamaron María, igual que la abuela
paterna. Cabo murió 10 años después de pisar Malvinas,
el 5 de enero de 1977, cuando acababa de cumplir 36 años y padecía
su cuarto período en prisión. Fue cobardemente fusilado
por la dictadura militar en un "traslado" desde la penitenciaría
Nº 9 de la ciudad de La Plata. Oficialmente se informó que
había resultado abatido en un intento de fuga.
Cuando en 1982 el gobierno militar tomó la decisión de recuperar
las Islas, dispuso por decreto que Puerto Stanley pasara a llamarse Puerto
Argentino, a pesar de que en la sociedad estaba instalada la denominación
de Puerto Rivero.
Paradojas de la historia, dieciséis años después
de la gesta de Dardo Cabo y sus compañeros, Costa Méndez
ocupaba el mismo cargo de canciller. Tanto el gaucho entrerriano, abatido
durante los heroicos combates de Vuelta de Obligado, como el cóndor
tresarroyense, asesinado por la última dictadura militar, intentaron
ser eliminados de la memoria de los argentinos. Sin embargo, hoy forman
parte de la lista de hombres imprescindibles, siguiendo la clasificación
de Bertold Brecht, que lucharon toda su vida.
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Los "cóndores"
Estas fueron las 18 personas que formaron
parte del "Operativo Cóndor", con sus edades y
ocupaciones al momento del hecho: Dardo Manuel Cabo, 25 años,
periodista y metalúrgico; Alejandro Armando Giovenco, 21,
estudiante (subjefe del grupo); Juan Carlos Rodríguez, 31,
empleado; Pedro Tursi, 29, empleado; Aldo Omar Ramírez, 18,
estudiante; Edgardo Jesús Salcedo, 24, estudiante; Ramón
Adolfo Sánchez; María Cristina Verrier, 27, periodista
y autora teatral; Edelmiro Ramón Navarro, 27, empleado; Andrés
Ramón Castillo, 23, empleado; Juan Carlos Bovo, 21, obrero
metalúrgico; Víctor Chazarreta, 32, metalúrgico;
Pedro Bernardini, 28, metalúrgico; Fernando José Aguirre,
20, empleado; Fernando Lizardo, 20, empleado; Luis Francisco Caprara,
20, estudiante de ingeniería; Ricardo Alfredo Ahe, 20 estudiante
y empleado y Norberto Eduardo Karasiewicz, 20, obrero metalúrgico.
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