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LA VACA MECANICA DE LA RED SOLIDARIA
PRODUCE DIARIAMENTE 300 LITROS DE LECHE DE SOJA
Tengo una vaca lechera
Superada la controversia acerca de los aportes nutritivos
de la leche de soja, comenzó a trabajar a pleno la "vaca mecánica"
de la Red Solidaria. Elabora 300 litros diarios del líquido bebible,
con el que se alimenta, dos veces por semana, a niños y adultos
que asisten a comedores barriales y escolares. "El Periodista"
muestra como personas pequeñas, en lugares pequeños, haciendo
cosas pequeñas, pueden hacer algo grande
Muchas personas pequeñas, en lugares pequeños,
haciendo cosas pequeñas, pueden hacer algo grande. Este bien podría
ser el lema de la Red Solidaria, entidad que hace dos años comenzó
a tejer una cadena social unida por eslabones de voluntad, solidaridad
y esfuerzo, constituyendo el germen de logros concretos que se vuelcan
a diario para satisfacer las necesidades de los sectores más desprotegidos.
La "vaca mecánica" fue el fruto de esta unión
comunitaria que desde su nacimiento centró la misión en
fortalecer la alimentación de los niños que asisten a los
comedores escolares y barriales de la ciudad.
Las máquinas productoras de leche de soja ya funcionaban en el
país cuando el conjunto solidario decidió importar este
proyecto, para el cual tendieron redes en Mar del Plata, donde un grupo
de personas ya le había dado vida a la vaca mecánica. Los
equipos automatizados tenían un alto costo de adquisición,
por lo que la idea de contar con uno de ellos se habría dilatado
más tiempo si no hubiese sido por la férrea voluntad de
la gente que se suma a la red, demostrando que todo es posible.
De esta forma, hace dos años compraron a un productor local y a
muy bajo costo, un antiguo equipo llamado Vamec -de ahí el nombre
de vaca mecánica-, que tiene una capacidad de elaboración
de 300 litros de leche. No obstante, para destinarla a la producción
era necesario hacerle modificaciones en su estructura ya que requería
de un balde de acero inoxidable que garantizara la óptima calidad
del producto. Nuevamente se apostó a la solidaridad, que esta vez
llegó de la mano de Hugo Fernández, un empresario tresarroyense
que se ofreció a repararla gratuitamente y le hizo algunos agregados
a la original, como un regulador de temperatura y un mechero.
Si algo se necesitaba entonces para que la vaca empezara a producir, era
la materia prima generadora de la leche. Y una vez más el eslabón
que nunca se corta, se hizo presente mediante la donación de seis
mil kilos de porotos de soja indispensables para la manufactura. Fuera
de todo pronóstico, el tejido solidario local descubrió
que la cadena se extendía más allá de las fronteras
regionales, ya que gente de todo el país llamaba para ofrecer soja
en forma desinteresada.
Con el equipo y la materia prima, a la Red le restaba conseguir un espacio
para almacenar los donativos e instalar la vaca productora. Y esto también
llegó del sostén comunitario, a través de la Cooperativa
de Cascallares quien facilitó hace ya un año, un laboratorio
en condiciones para empezar lo antes posible la elaboración. Cuando
todo parecía marchar sobre rieles, surgieron las controversias
sobre los aportes nutritivos de la leche de soja, situación que
inmovilizó a la vaca durante unos meses, pero no a la Red, dispuesta
a hacerla funcionar.
A fines de septiembre de este año, se hizo una prueba de calidad,
utilizando diez kilos de soja mezclados con 120 litros de agua y aplicando
la fórmula extraída de un informe oficial, que establecía
que los factores anti-nutrientes se inhibían casi en su totalidad
si se hervía la leche hasta llegar al punto de ebullición.
De esa experiencia se obtuvieron cien litros, que fueron analizados por
la Dirección de Bromatología y por un laboratorio bahiense,
quienes certificaron la óptima calidad del derivado de la vaca
mecánica y confirmaron que el valor proteico es dos veces superior
al de la leche vacuna.
La vaca ganó entonces terreno firme para salir de su temporal letargo
y volcarse de lleno a la producción de 300 litros diarios, además
de derivados del cereal que cuenta con un alto porcentaje de proteínas.
Al mismo tiempo se inició la campaña para promover su consumo
racionalizado y complementario en la alimentación de los niños,
desterrando la polémica de quienes consideraban que su ingesta
no cubría los valores nutricionales de los más pequeños.
Para lograr el equilibrio, la soja debe suministrarse junto a otras comidas,
para compensar las grasas que no posee e impedir la incorrecta absorción
de calcio y hierro que puede provocar el exceso de proteínas. Frente
a esto, con la orientación de la Universidad del Sur, es la misma
Red la que proyecta enriquecer y fortificar la leche agregándole
los nutrientes necesarios para transformarla en un alimento completo en
sí mismo.
Desde fines de octubre, niños y adultos que asisten a los comedores
barriales y escolares reciben dos días a la semana el vaso de leche
y refuerzan sus almuerzos con alimentos preparados a base de soja. En
cada sorbo y en cada bocado se saborea el fruto de la cadena que a diario
se pone en marcha, unida por eslabones de voluntad, solidaridad y compromiso
que se ensamblaron ya hace tiempo para asistir al nacimiento de la vaca
mecánica, y que hoy se multiplican y consolidan para afianzar la
producción y estrechar las necesidades.
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Las últimas noticias
a) A raíz de una prueba que se hizo en setiembre
pasado, se concluyó que los factores anti-nutrientes se inhiben
casi en su totalidad si se hierve la leche hasta el punto de ebullición.
Analizado el producido por la Dirección de Bromatología
y un laboratorio bahiense, se certificó que la leche de soja
de la vaca mecánica es de óptima calidad. Y su valor
proteico dos veces superior al de la leche vacuna. Así se
dio por terminada la controversia que frenó su impulso original
b) Hoy se elaboran 300 litros diarios de leche
de soja. Además, los derivados del cereal se usan para hacer
milanesas, harinas u otros alimentos
c) Paralelamente con la distribución, se
inició una campaña para promover su consumo racionalizado
y complementario en la alimentación de los niños.
Para lograr equilibrio, la soja debe suministrarse con otras comidas.
Así compensa las grasas que no posee e impide la incorrecta
absorción de calcio y hierro que puede provocar el exceso
de proteínas.
d) Respecto del punto anterior, la Red Solidaria
-con la orientación de la Universidad del Sur-, proyecta
enriquecer y fortificar la leche, agregándole los nutrientes
para que sea un alimento completo en sí mismo.
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Unidos por el bien común
La Red Solidaria nació en abril de
2001, formada por un entramado de instituciones que fraternalmente
se unieron para el bien común. Hoy la conforman representantes
del grupo CREA Cascallares, San Cayetano, Cáritas Nuestra
Señora de Luján, Rotary Club Tres Arroyos, Rotary
Club Tres Arroyos Libertad y Amistad y Servicio Fortín Machado,
aunque los lazos trascienden en el tejido social más allá
de lo imaginable.
Las necesidades de aquel entonces pasaban por proveer de pan a los
comedores barriales, dado que el valor de la harina se había
encarecido notablemente después del fuerte aumento en el
costo del cereal.
Desde ese momento se puso en marcha el engranaje social que, como
un efecto dominó fue contagiando voluntades de gente que
donó su campo para sembrar, que ofreció generosamente
la semilla, que puso a disposición las maquinarias y herramientas
necesarias, el gasoil, el fertilizante, el seguro ante riesgos climáticos
y las manos solidarias para efectuar la tarea. Cada año siembran
cien hectáreas de trigo y el resultado de esa cosecha se
degusta en el pan que no falta un solo día en la mesa de
los comedores. A eso agregaron hace ocho meses la distribución
de leche en polvo, a partir de una importante donación de
la Fundación Banco Galicia, y a fines del mes pasado incorporaron
el aditamento de leche de soja que potencia la alimentación
y garantiza un sano crecimiento para los más pequeños.
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