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EN LA INTIMIDAD DEL HOGAR,
CARLOS SANCHEZ PRESENTO A SU FAMILIA EN SOCIEDAD
"Los tuyos, los míos y los
nuestros"
¿Cómo está formada la familia de
Carlos Sánchez, el electo intendente de Tres Arroyos?. ¿De
qué manera sienten la responsabilidad que ha asumido?. ¿Cuáles
son sus expectativas?. ¿Y sus temores?. El ungido jefe comunal
abrió las puertas de su casa a "El Periodista". Allí,
junto a Ana, su actual esposa, y Sabina, la hija de ambos, revelaron expectativas
y miedos. Además, revivieron anécdotas que muestran al próximo
gobernante local como un hombre de "decir y hacer". Exclusivo
"La verdad que mi vocación fue siempre
la del campo. Ahora mi pasión está en el mismo nivel por
el campo y la política. Posiblemente si tuviese que elegir me quedaría
con las dos", confiesa el intendente electo, Carlos Sánchez,
en el living de su casa, en una charla íntima que mantuvo con "El
Periodista", junto a su mujer Ana y su pequeña hija Sabina.
Cuando ingresó por primera vez al ruedo político, allá
por el '91, ni siquiera se le cruzó por la mente el hecho de que
alguna vez podía llegar a conducir el destino de la ciudad que
lo vio nacer. Aunque hace un año y medio la realidad le demostró
que esta idea podía ser factible. "Uno venía trabajando
para ir creciendo dentro de esta carrera y cuando ingresa a algún
trabajo apunta a ir superando escalones y llegar a ser lo máximo.
Y medio como que en la intimidad aspiraba a llegar y me tenía fe.
Por eso hoy no me sorprende el rol que voy a ocupar", admite convencido.
Desde el 2001, el partido barajaba la posibilidad de que él sea
el candidato a suceder a Aprile, y el día que el Movimiento Vecinal
se reunió a pleno, la figura de Sánchez recibió la
aprobación en forma unánime.
"Cuando se empieza dentro del partido a tirar mi nombre, y la probabilidad
de que podía ser, consulté con mi familia que estaba la
posibilidad. Y me alentaron porque en general en los últimos años
me había metido muy dentro de la política", comenta
el hombre de campo que en cada frase retorna a su primer pasión
para referirse a lo que hoy ocupa todo su tiempo. "La decisión
fue madurada, ya uno viene sembrando y cree que se va a producir".
Ana acuerda con que "no es una noticia que surgió de golpe,
es algo elaborado con el tiempo", aunque aun no logra asumir que
a partir de diciembre, representará el papel de esposa del intendente.
"No me imagino lo que es ser la señora del intendente porque
no lo he vivido. En la función política siempre he estado
acompañándolo, en lo demás habrá que aprender".
La familia
Buscando en sus orígenes, Sánchez recuerda
a su abuelo materno como el único integrante de la familia que,
al igual que él, se inició en política defendiendo
los intereses del campo, a través del gremialismo agropecuario.
"Era muy aguerrido en el tema gremial de esa época y justamente
falleció de un ataque cardíaco en la primera asamblea de
tamberos, debido al rol que había tomado con demasiado entusiasmo".
Esa vocación por el campo y la política en cierta forma
heredada, no pudo contagiarla aun en ninguno de sus hijos, aunque fue
su núcleo el primero en brindarle todo su apoyo a la hora de postularse
como candidato del Movimiento Vecinal.
El 14 de septiembre se reunieron todos en la mesa familiar y formaron,
como él mencionó, "un cuartel general para palpitar
las horas previas a la elección". Allí estaban sus
cinco nietos y los descendientes mayores de él, Patricia y Guillermo,
radicados en el sur, y Graciela, junto a Sabina de 8 años, hija
de su actual matrimonio, y los hijos de Ana, Daniela y Leonardo. "Los
tuyos, los míos y los nuestros, como dice el dicho", manifiestan
al presentar a su familia en sociedad.
Como una paradoja, hablar de política permanece casi exento en
la mesa familiar. "Mis hijos son apolíticos, no les interesa
para nada, les molesta que hable de política. Yo no los entiendo,
pero es un problema generacional, no sé", reflexiona el nuevo
jefe comunal, mientras su mujer entiende que a veces resulta incómodo
el tema para aquel que no está inmerso de lleno en la vida política.
"Uno como está adentro, y sabe cómo son las cosas,
las puede sobrellevar, pero en otros casos no, como le pasa a la mamá
de Carlos, de 83 años, que a veces escucha la radio y se preocupa".
Pero él deja en claro que lo que inquieta a su familia y a la gente
en general, es la competencia descarnada, los arreglos y negociaciones
partidarias que se vivencian y ensucian a la política a nivel nacional,
situación que dista mucho de lo que ocurre en el ámbito
local. "Por eso estas cosas a mí no me asustan, las grandes
peleas que hay a nivel nacional en lo local no se viven".
Expectativas y temores
A la hora de confesar sus miedos ante el nuevo desafío
que debe afrontar, Sánchez revela que "uno siempre tiene temor
a lo imponderable, a lo que no puede manejar, pero no al trabajo o a la
toma de decisiones, porque mientras dependa de uno, eso siempre se puede
hacer".
En cambio a su familia, le preocupa la exposición que implica la
actividad pública del intendente ya que, según Ana, "uno
tiene que estar rindiendo cuentas permanentemente. La gente que no está
involucrada en esto, te llama por teléfono y te pide explicaciones
de lo que escucha o lee en los medios".
Pero a su marido no le intimida que la mirada de los tresarroyenses esté
centrada en su función, porque tiene la certeza de que "cuando
tomo una responsabilidad, estoy convencido de que voy a poner todo de
mí, todo el esfuerzo como he puesto en todo lo que emprendí
en mi vida. Me inicié en el campo sin campo, en una quinta. Después
tuvimos la suerte de comprar un poco y a donde íbamos hacíamos
el monte, la casa, hacíamos de albañil nosotros, todo a
fuerza de corazón".
Por eso reconoce que ante los retos, su único temor pasa por lo
imprevisto y vuelve a citar al campo para ejemplificarlo. "En el
campo sembraba lo mejor posible, fertilizaba, pero por ahí venía
la helada del 11 de noviembre o una pedrada, que no podía manejar.
Uno siempre tiene miedo de eso. Pero a lo otro no, estoy acostumbrado
al sacrificio duro y a las adversidades... no ha sido fácil mi
vida", confiesa por último el hombre que a partir del 10 de
diciembre tendrá en sus manos el destino de todos los tresarroyenses.
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