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de Tres Arroyos

 

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Ilustración del artista plástico Hugo Costanzo

 

 


RICOS Y POBRES, CADA VEZ MAS TRESARROYENSES RECURREN
A "ADIVINADORES" PARA "VER" QUE LES DEPARA EL FUTURO

Adivina, adivinador

Aun incrédulos, un alto número de vecinos recurre habitualmente a los cada vez más específicos "servicios de adivinación" que se ofrecen en Tres Arroyos y que postulan soluciones definitivas para los conflictos de la vida. Y los que entran escépticos, salen de las sesiones dejando una puerta abierta para el "quizá pueda ser". Así lo corroboró un cronista de "El Periodista", que se mezcló con los clientes, sacó un turno y se sometió a los designios de la vidente más popular de la ciudad. De tal modo, el periódico se sumergió por primera vez en un misterioso submundo local en el que ricos y pobres participan por igual, y en el que al final, como postula el dicho, hay que "creer o reventar"

La suposición que el destino está escrito en alguna parte resulta tentadora. Intentar anticiparse, develar el misterio de lo que vendrá, predecir hechos que sucederán en nuestras vidas resulta más tentador aun. El tarot, la videncia, las cartas astrológicas, la quiromancia o la lectura de la borra del café se ofrecen como intérpretes de este destino y dejan latente la sensación que el futuro está al alcance de nuestras manos.
El arte de la adivinación se remonta a tiempos ancestrales. La videncia descansa en la creencia que el destino de cada uno está señalado en alguna parte al que alguien puede acceder por estar dotado de poderes especiales. El tarot se presenta como un medio para analizar problemas, describir situaciones, ofrecer una visión alternativa y una nueva perspectiva sobre los problemas de la vida. Fundamentalmente indica tendencias, no un destino inmutable al que el consultante está obligado a creer. A efectos prácticos sería como un mapa del presente o futuro que suministra información para que uno pueda elegir.
La credibilidad en las llamadas ciencias ocultas siempre es un tema de debate y no es posible saber hasta qué punto son ciertas las revelaciones y augurios que pueden predecir. Sin embargo en la práctica cotidiana, como postula el dicho popular, la cuestión es "creer o reventar".
"Fui porque tenía un problema laboral que me tenía mal y es impresionante las cosas que me dijo. No sé como hace pero me dijo cosas del futuro que yo no creía que me iban a pasar y con el tiempo se fueron cumpliendo, cosas insólitas en ese momento que me pasaron después. Sigo yendo a veces porque me gusta ver cómo las cosas se comprueban, porque cuando se comprueba una te hace creer que el resto también", contó Luciano, un tresarroyense habituado a estas prácticas pronosticadoras cuya certeza es difícil de probar.

De 20 a 25 pesos la sesión
En Tres Arroyos cada vez son más los servicios que se ofrecen en el arte de la adivinación ya sea a través del tarot, la orientación a través de la lectura de manos, los mentalistas y clarividentes que se presentan como especialistas en problemas de pareja, curadores de casas, negocios, resistentes de malas ondas, cautivadores de energía positiva, que solucionan definitivamente cualquier problemas que a uno lo aqueja en la vida. En general las consultas en busca de mensajes optimistas que alivien tensiones y conflictos cotidianos, oscilan entre los 20 y 25 pesos la media hora y hay que sacar turno con una semana de anticipación para saber qué nos puede deparar el destino.
A nadie le gusta admitir públicamente que recurrió a los servicios de un adivino ante la ansiedad de despejar dudas propias de la vida: ¿Qué me va a pasar en el futuro? ¿Cuándo voy a encontrar al amor de mi vida? ¿Conseguiré trabajo? ¿Me moriré pronto? ¿Me casaré algún día?, son interrogantes comunes a la hora de recurrir a estos especialistas. "Vas a tener una oferta de trabajo en poco tiempo", "aparece un cambio positivo en tu vida", "hay un morocho dando vueltas", "pronto llegará el amor", son respuestas habituales que dan estos especialistas en un ambiente plagado de incienso, velas, estampas religiosas y crucifijos que crean una mística especial que parece posibilitar lo imposible y hacer plausible lo insospechable.

Necesidad de creer
Los que han acudido a este servicio, admiten que los lleva la necesidad de creer en algo, no importa en qué. La cuestión es mantener viva la ilusión y la esperanza que el presente puede cambiar, que el amor no tardará en llegar, que los conflictos cotidianos se diluirán en un futuro cercano, que la pareja va a retornar, que los problemas laborales se solucionarán inmediatamente. El que llega hasta un vidente o un tarotista lo hace agobiado por su situación actual, víctima de problemas económicos, de salud, laborales o atrapado en las clásicas frustraciones del amor. Lo hacen como una salida sabiendo que el vidente ofrece el discurso que uno quiere escuchar.
"Es como que te venden un poco de ilusión, porque en general vas porque tenés un problema que no podés solucionar y te dicen todas cosas buenas que te pueden pasar en el futuro y vos te quedás con la esperanza que puede ser así. Además no se cómo hacen pero le ´pegan´ en cosas de tu vida", dijo Andrea, una tresarroyense que cada tanto suele acudir a una conocida vidente local. "La primera vez fui porque una amiga mía había ido y me dio curiosidad. Yo no creía en nada de eso y fui para ver lo que era. Cuando entré lo único que me preguntó era el nombre y después me miró a los ojos y me empezó decía cosas de mi vida que eran reales. No sé cómo hacía pero en muchas cosas la ´pegaba´ y eso te hace dudar porque crees que algunas cosas que te dice del futuro se pueden cumplir y algunas cosas pasaron, no sé si por casualidad o no, pero pasaron", confiesa, aunque dice mantener siempre vigente la voluntad de dudar.

Entre la incredulidad y la duda
Los que han accedido a las ciencias ocultas por simple curiosidad, admiten que el escepticismo inicial se convierte en un "quizás" después de la sesión. "Yo no creo, no creía pero algo hay", dijo una mujer que recurrió por primera vez a una tarotista, angustiada ante un problema al que no le veía salida. Dice que la incredulidad se transformó en incertidumbre cuando comenzó a describir datos certeros de su vida. "Yo nunca la había visto y me dijo cosas como si me conociera, me dio la descripción de donde vivía, de lo que hacían mis hijos y mi marido, me dijo porqué yo había ido a ese lugar. Por ejemplo, me dijo que una persona allegada tenía un problema de salud y yo en ese momento no sabía que era así. Cuando a los dos días vino esa persona y me dijo que tenía un problema no lo podía creer. Uno no sabe como hacen pero algo debe haber", dijo, y quizás por eso siguió el consejo de la vidente y preparó un frasco con miel e incienso que dejó en un rincón visible de la casa para la protección de los hijos.
Más allá del escepticismo absoluto, la duda o la creencia, la suposición que uno puede adelantarse a los hechos con solo atisbar el futuro está presente. La cuestión es que estos "poderes" existen, pertenecen al mundo real y cada vez son más las personas que recurren a ellos en búsqueda de respuestas, consejos, orientación acerca del camino a tomar o de una mínima esperanza que les ayude a seguir. El alivio en general resulta pasajero y suele tornarse en frustración en cuanto la persona se enfrenta a la realidad cotidiana. Es que para bien o para mal en esta quimérica búsqueda de respuestas futuras, el ser humano es libre y elige su propio destino.

Métodos de predicción

La curiosidad por adivinar el pasar de las cosas es algo innato en el hombre. Esa fue la principal causa que provocó el nacimiento de las ciencias ocultas o ciencias de la adivinación. Las artes de adivinación se dividen en dos grandes campos: por un lado las ciencias que se encargan de interpretar presagios y augurios, por otro aquellos métodos utilizados para comunicarse con el mundo espiritual.
Cada una de las artes místicas dirigidas a predecir el futuro utiliza un método distinto que las hace única. Son innumerables las técnicas que existen pero hay algunas que son las más practicadas.
Quiromancia: es la ciencia que estudia las líneas de la mano. Proviene de Oriente cuenta con más de 9 mil años de antigüedad. Según los que la practican, en las líneas de la mano se puede visualizar la trayectoria de vida. Esta técnica siempre se ha considerado como un arte propio de la raza gitana. Tal como aseguran los especialistas en esta área, en las manos hay tres líneas diferenciadas que corresponden a la cabeza, el corazón y la vida.
Cartomancia: Se trata de la ciencia que predice el futuro por medio de la lectura de las cartas. La más común es el tarot. El Tarot es un sistema de cartas que recoge 78 láminas, llamadas arcanos, cada arcano es representación y símbolo de los diferentes atributos en los que se puede componer el Universo entero y la mente humana, porque ella por analogía es un microcosmos que encierra en su interior los aspectos que recoge el macrocosmos (Universo). Las relaciones entre uno y otro son evidentes. De esta manera, el tarot recoge el significado de todo lo que existe y la interpretación de sus cartas los desarrolla. No sobrando ni faltando ninguna, abarca todo el abanico de posibilidades que se ofrecen y la resumen de manera perfecta, sin repetirlas y sin olvidar siquiera una de ellas.
El intérprete del tarot no lee un texto alfabetizado sino que interpreta imágenes, que son a su vez símbolos de la magia de la lectura del tarot. La interpretación radica precisamente en los elementos que son sus símbolos, cada carta encierra un significado preciso, pero los elementos en los que se puede descomponer buscarán una relación con el consultante y será el intérprete el encargado de transmitirla.


LA EXPERIENCIA DE "EL PERIODISTA"

"La ilusión no tiene precio"

Una tarde de mayo decidí anticiparme a mi destino. Me recomendaron a una vidente y después de haber sacado turno con diez días de anticipación, llegué hasta ahí con mi escepticismo a cuestas y las ansias de descubrir por qué la gente gastaba su dinero para que le predigan un futuro que nunca se cumplirá.
Después de esperar media hora a que saliera el cliente anterior me hicieron pasar a una habitación. El lugar era cerrado y oscuro, con las paredes repletas de crucifijos, un rosario de madera, estampitas, velas de colores e imágenes religiosas. Sobre la mesa había un vaso con agua y tres tipos de cartas de tarot. La mujer humilde y de aspecto confiable, era una de las videntes más populares de Tres Arroyos. Contó que el don de predecir lo heredó de su abuela y que las interpretaciones que hace le llegan de Dios.
No tuve que explicar por qué había acudido a su servicio. Simplemente preguntó mi nombre y mi fecha de cumpleaños y se concentró en el vaso que había sobre la mesa donde parecía "ver" situaciones ligadas a mi existencia. Los primeros datos fueron ambiguos. "Tuviste meses difíciles, tuviste algún problema de familia, veo que sos alguien sano, gracias a Dios con mucha iluminación". Después me sorprendió con información concreta y precisa acerca del presente laboral, sentimental y familiar, datos comprobables que hicieron tambalear mi escepticismo e interrogar a mi incredulidad: podía ser una mujer con gran poder de intuición o quizás me conocía o alguien le había revelado datos de mi vida.
Al hablar del futuro el discurso resultó más incierto y las frases más ambiguas. "Tenés un proyecto, veo que vas a empezar algo nuevo, que vas a hacer un viaje y te va a ir bien porque tenés una gran aureola de luz. Vas a cambiar de casa, de rumbo, te sale un viaje, viene una renovación", siguió sin mencionar fechas ni momentos concretos. Con ese futuro alentador a cualquiera se le despierta la ilusión y las ganas de creer.
Después mezcló las cartas y me pidió que cortara en tres partes: una correspondía al amor, otra al trabajo y la última a la familia. Desplegadas sobre la mesa empezó a interpretar el destino que parecía indicarme que todo iba a salir bien. "Veo como un renacimiento de amor, no todo enseguida, después de tu cumpleaños sale clarito una transmutación, vienen etapas nuevas, tenés un gran mejoramiento en tu vida, aparece una persona que te vas a enamorar. Va a llegar el amor de tu vida pero no enseguida, tenés que esperar, en dos o tres meses llega". Así siguió por espacio de media hora, prediciendo un futuro improbable e incierto, que deparaba miles de cosas nuevas y positivas que a más de uno le gustaría creer. Media hora más tarde salí de ahí con las ganas que sus predicciones sean ciertas, que el viaje se cumpla, que lleguen etapas de renovación, que todo empiece a cambiar. Salí de ahí feliz y con ganas de volver cada tanto. Hasta me hizo olvidar que había llegado amparado en mi escepticismo y que había pagado veinte pesos por un vaticinio que en principio me había negado a creer. Después de todo, la ilusión no tiene precio.


 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina