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de Tres Arroyos

 

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Nudista. “Me preguntan por qué practico el nudismo. Y les contesto que no saben lo que es estar solitario en la playa tomando sol como Dios te trajo al mundo y en armonía con la naturaleza. Es una sensación diferente. Formás parte del paisaje que te rodea y te sentís dueño de todo”

Caminante. “Salí de Tres Arroyos a las 6 de la tarde. A las 8.10 estaba en el pescado, a las 22.40 en el monte Guisasola, a las 2.57 en el cruce con Bellocq. Ahí descansé unos minutos en la garita y a las 3 volví al ataque. A las 5.20 pasé por la escuelita y a las 8 llegué a Claromecó”

 

 


CAMINANTE, NUDISTA, RADIOCIUDADANO…
A LOS 67 AÑOS, WALTER DE HORMAECHEA ES "UN LOCO LINDO"

Natural mente

Radiociudadano, tiene amigos en todo el mundo. Caminante de largas extensiones, llegó a unir Tres Arroyos con Claromecó en 14 horas y casi ninguna parada. Desinhibido, es -que se sepa-, el único nudista que frecuenta la costa tresarroyense. A los 67 años, Walter De Hormaechea tiene claro quién es y qué busca: "Creo que soy un innovador de grande. Hago lo que me gusta y a mí manera", le dijo a "El Periodista" en una entrevista imperdible

Por Pablo Tano

Caminante, naturista, radiociudadano, como él prefiere que lo llamen. Tres hobbies. Tres historias de vida encerradas en una sola persona. Un hombre común que abrió su mente y rompió con algunos tabúes y se dejó ser libre de grande. Esa juventud perdida, donde prohibir y censurar eran la prioridad, se fue cayendo al abismo.
Algunos lo respetan, otros son agresivos. Pero él nunca dejó de practicar el nudismo por eso. Ni tampoco de caminar por la playa con una malla slip zunga ante la mirada prejuiciosa del resto de los mortales. Aunque en más de una ocasión lo etiquetaron como "El loco de la ruta", Walter De Hormaechea, de 67 años, siguió sin perder su esencia.
Aquí, el ex empleado de CELTA, hoy jubilado, relata con pasión a "El Periodista" su proeza de unir a pie el trayecto Tres Arroyos-Claromecó en 1991, entre otras experiencias de "un loco lindo". Sumérjase en la historia sin temor a ahogarse.

¿Cómo nació su pasión por la radiofonía?
Empecé con esto hace treinta años. Es un hobbie que tuve siempre. La estación que tengo se llama Apollo, por la nave que viajó al espacio y se llamaba a Apollo 11 en ese tiempo. Cuando empezás con esto te produce un gran entusiasmo porque con una banda de poca potencia podés cubrir grandes distancias.

¿Había que pedir autorización para contar con un equipo de radio en su casa, una antena importante y sea todo legal?
Había que pedir un permiso para tener un equipo de onda ciudadana. Tenías que pagar, pero ahora creo que es más directo todo y no hay tanta burocracia.

¿Cuál fue la comunicación más emocionante que pudo establecer?
Lo más emocionante fue cuando hice mi primer contacto internacional con Brasil. A partir de ahí fui metiéndome, aprendiendo que también se podía hablar con otras partes del mundo. Encontré una época buena para las comunicaciones. Cada veinte años o más una propagación de ondas se abre y se cierra. Hay etapas en donde existen mejores condiciones para comunicarse y escuchar.

¿Tiene muchos amigos?
Tengo postales de todo el mundo y en varios idiomas de los amigos del éter. Desde Japón y Australia hasta Holanda, Bélgica, Yugoslavia, España, Italia… Hace unos treinta y pico de años vinieron a visitarme unos muchachos de Brasil que eran amigos de Mario Andretti (ex campeón mundial de Fórmula 1).

Por lo que cuenta usted sería entonces un radioaficionado…
Soy un radiociudadano en broma, digamos. Me gusta decir más eso. Te explico un poco más para entender de qué se trata esto: hace doce o trece años las bandas ciudadanas eran utilizadas mucho por los chacareros en las camionetas que tenían como unos látigos (antenas largas) en el techo y eso eran bandas para comunicarse entre los campos.

Aparte de ser un radiociudadano usted tiene otro hobbie poco común, que es caminar y cubrir largas distancias. Cuéntenos cómo comenzó…
Empecé hace unos 17 años. Hoy tengo 67 y en ese momento te darás cuenta de que era grande. Empezó como un hobbie en las caminatas por la playa. Viste que andar por la arena siempre es más placentero. Además, como tenemos memoria en el cuerpo y un médico me había dicho que tenía un arco de pie perfecto y que iba a poder caminar por el campeonato del mundo, me inicié.

¿Cómo fue animándose a estirar las distancias?
Me dediqué a practicar, me gustó y me di cuenta de que podía llegar a más, que me la aguantaba para estas cosas. Con el tiempo fui estirando de a poco hasta llegar a ese famoso día.

¿La increíble caminata Tres Arroyos-Claromecó?
Exactamente. Me tenía mucha fe para unir esos 73 kilómetros.

¿En cuánto tiempo la hizo?
En catorce horas y prácticamente ninguna parada, salvo en la entrada a San Francisco de Bellocq. Salí de mi casa a las 6 de la tarde del 12 de enero de 1991 y llegué al día siguiente a las 8 de la mañana.

¿Cómo iba tomando las referencias de su ubicación?
Mirá, adentro de mi bolsito llevaba una linterna, pero ya conocía el camino de ir tantas veces en auto. Llevaba un reloj con el cual cronometraba cada tramo: salí como te decía a las 6 de la tarde. A las 8.10 estaba en el pescado, a las 22.40 en el monte Guisasola, a las 2.57 en el cruce con Bellocq. Ahí descansé unos minutos en la garita y a las 3 volví al ataque. A las 5.20 pasé por la escuelita y a las 8 llegué.

¿Esa fue la primera caminata tan extensa?
Sí, sí. Fue la primera pasando las diez horas. Ya tenía recorridos otros trayectos, pero de menos tiempo.

¿Qué sensaciones experimentó al caminar tantas horas y de noche?
Tenés tiempo para observar todo: el paisaje, los pajonales, los animales, los bichos, los grillos y escuchar el sonido del silencio. Son ruidos característicos y extraños de la zona. Así el trayecto se hace más llevadero y pareciera que no te da tiempo ni a cansarte. Lo maravilloso fue ver como los animalitos tendían a acompañarte cuando se daban cuenta de que alguien se les acercaba y los alumbraba. Las lechuzas se subían a los alambrados... y después me entretenía con el "gran avestruz del cielo".

¿Cómo es eso?
Es una gran figura que la vemos en el firmamento. No la forman las estrellas en sí, sino la negrura del espacio. El pico del avestruz, la cabeza, el cogote, el plumaje y parte de los muslos se ven perfectos.

¿Se lo enseñó alguien o descubrió usted solo esta imagen?
Me lo enseñaron a los ocho o diez años. Fue un gaucho que conocí de estar con mi padre en un boliche de campaña que él tenía en De La Garma, mi pueblo natal. Como vos estás en el medio del campo sin ninguna ciudad cerca y no hay contaminación lumínica y encima la oscuridad es plena, se puede vislumbrar. Cuando te lo imaginás y después lo observás, te dura toda la vida. Te morís y sabés dónde estás.

¿Qué anécdota recuerda de ese día tan importante?
En los últimos 3000 metros, donde está la curva, me crucé con un coche lleno de chicos que me hacían señas con unos pañuelos y me arengaban: 'Ya lo tenés, ya lo tenés'. Y digo a estos qué les pasa. Pero empecé a retroceder con la mente y me di cuenta de que esos chicos me habían pasado en el pescado. Vendrían de bailar -eran cerca de las 7.15-, y se dieron cuenta de que venía haciendo el trayecto de a pie.

¿Se cuidaba mucho en las comidas para mantener un cuerpo atlético que le permitiera soportar semejante exigencia física?
No, no. Comía de todo y el cuerpo lo cuidaba de otra manera. Ahora de grande sí, viste, tengo 67 años. En los últimos años está de moda hacer ejercicios para cuidar la estética, para no acumular grasas ni colesterol… A mí me decían: 'Vos estás flaco, che'. Pero siempre fui flaco. Cuando vas llegando a una edad, pasás los 40, puede ser que incida. Yo analizaba para caminar qué condiciones climáticas había, nada más. El hobbie hoy todavía me dura pero ya no camino tanto. Lo estoy dejando. Las cosas empiezan y se terminan.

¿Tuvo repercusión en los medios lo que usted logró o prefirió el perfil bajo?
Nunca le di tanta trascendencia porque fue algo… casero. Recuerdo que me hicieron un reportaje Coca y Eduardo Sensi (locutores bahienses ya fallecidos que trabajaban en el LU24 cuando llegaba el verano) en Claromecó. Me parece que me dan más bolilla ahora que antes. En esa época la gente me miraba de forma extraña por lo que hacía. Algunos me decían "El loco de la ruta". Había muchos prejuicios en la sociedad hace 20 años. La gente quizás antes era más agresiva conmigo. Ahora hasta me han ofrecido ser personal trainer que yo no sabía lo que era. ¿Qué es eso?, preguntaba. Si querés ser entrenador mío, me decían. Generalmente todas eran chicas. Creen que soy un experto, pero sólo fui tomando una cierta experiencia de todo esto. Por ejemplo sí soy un experto en esto de andar tostado de punta a punta.

Por eso las chicas son las más interesadas… es lógico
Exactamente. Las mujeres son las que más quieren estar bronceadas de pie a cabeza con un color caribeño. Con respecto a eso yo camino por la orilla del mar con un slip (zunga) finito y sé buscarle el ángulo al sol para quemarme las partes más bravas, que son abajo de los brazos. No sé si me has visto que camino en zig zag para aprovechar bien el sol, como si fuera un spiedo. Eso me ha llevado a que la gente me diga que tengo que poner un solarium. Pero no, si empiezo a sacarle provecho pierdo mi esencia.

La gente ya piensa en hacer un negocio…
Algunos quizás no entienden. Esas cosas profesionales no puedo transmitirlas porque carezco de una enseñanza pedagógica. Esto es todo muy casero. Tengo experiencias en caminatas y te puedo decir sólo cuando podés apurar el paso o no, por ejemplo.

¿Tiene que ver su particular estilo de vida con el pasado?
Sí, eso no lo niego y lo digo siempre. Tiene que ver con una juventud perdida. Te prohibían todo. Tenemos que ser más libres y abrir un poco la mente. No impongo nada pero tampoco acepto que me impongan nada. Muchos me dicen: 'Vos te las tirás de pibe'; y bueno, puede ser. Hay que aceptar lo que te dicen los demás pero a vos también te tienen que escuchar. La gente mira con otros ojos cuando hacés algo que no es tan común y creen que el grueso de los seres humanos tenemos que tener las mismas ideas y esas son las que prevalecen. Y no es así. Sé que mi forma de vivir es minoritaria, sin embargo eso no quiere decir que esté equivocado en todo. Hay un porqué que me lleva a hacer estas cosas y alguien me tiene que comprender.

Ya está explicado el porqué…
Exactamente. A mí también me preguntan porque practico el nudismo. Y les contesto que ustedes no saben lo que es estar solitario en la playa tomando sol como Dios te trajo al mundo y en armonía con la naturaleza. Es una sensación diferente. Formás parte del paisaje que te rodea y te sentís dueño de todo. Te sentís insignificante en medio de esa curva que va haciendo el mar. Lo hago lejos de los balnearios, ya que aprovecho mis dotes de caminante. Los que me han visto lo han hecho con un prismático. Si por ahí aparece alguien de improvisto y me ve, y bueno, qué voy a hacer. También lo que pasa es que con las mallas que uso mirando de lejos parece que estuviera desnudo.

Finalmente, ¿qué pensaba y piensa su familia de todo esto?
Siempre hay alguna discrepancia, sobre todo con mi mujer. Pero los dos -tiene un hijo de 23 años que se llama Sebastián-, aceptan lo que hago. Creo que soy un innovador de grande. Uno se va desinhibiendo. Hago lo que me gusta y a mí manera.


 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina