| |
"CASA GARCIA", UN COMERCIO EMBLEMATICO
PARA LOS FANATICOS DE LA MUSICA, CUMPLIO 37 AÑOS
Aquí está tu hit
"Casa García", que cumplió
37 años, es un comercio emblemático de Tres Arroyos. En
casi cuatro décadas, sus propietarios, Jacobo Lazcano y María
Isabel García, fueron testigos, y a su vez protagonistas, de los
cambios tecnológicos que vivió la industria discográfica.
Del vinilo al magazine, al casete, al CD. En confianza, arrojaron un dato
revelador: el disco de mayor éxito en la historia del negocio correspondió
a "Fuiste mía un verano", de Leonardo Favio. Detrás,
también sonando fuerte, aparecen Sandro, Palito Ortega, Julio Iglesias
y Roberto Carlos. "El Periodista" y una historia para ser leída
a todo volumen
Hace ya 37 años, exactamente el 17 de abril de
1968, nacía en nuestra ciudad un comercio emblemático para
los fanáticos de la música. En los comienzos ocupaba un
local en la galería Tres Arroyos, ubicada en la avenida Moreno
al 200, exactamente donde en estos días funciona un negocio dedicado
a la informática. Obviamente, hablamos de "Casa García",
que desde hace años es sin duda uno más de los tantos negocios
tradicionales de Tres Arroyos.
El emprendimiento comenzó luego que José María García
dejara su trabajo en un antiguo comercio. Tras abandonar aquel empleo
Don García pensó en abrir un taller de electricidad y reparación
de radios y televisores en su domicilio, ya que era técnico especializado.
Sin embargo su yerno, Jacobo Lazcano, quien hacía apenas tres meses
había contraído enlace con María Isabel García,
le propuso iniciar un negocio en el centro de la ciudad, en el cual además
de montar el taller de electrónica se vendiera música y
electrodomésticos pequeños.
Como ocurre en todo inicio, las cosas no fueron fáciles. En esa
época existía "Casa Pocho", que se dedicaba al
mismo rubro y contaba con gran clientela y prestigio. "Nosotros arrancamos
con dificultad porque teníamos poquito capital. Se podría
decir que el capital era nuestro trabajo. Incluso mi suegro me enseñó
a hacer reparaciones eléctricas y yo salía a cumplir los
trabajos en bicicleta con la escalera al hombro", dijo Lazcano.
En febrero de 1969 el comercio se mudó a Moreno 179. El nuevo local
estaba en una casa muy vieja que contaba con un salón antiguo.
Los actuales responsables de "Casa García", Jacobo Lazcano
y María Isabel García, recordaron que tras este cambio y
gracias al esfuerzo del trabajo el comercio comenzó a funcionar
cada vez mejor. Y reconocieron que para que esto ocurriera también
influyó mucho que la ciudad tenía en aquel momento varias
industrias pujantes que contaban con gran cantidad de empleados.
La clase media trabajadora, los obreros, podían darse el lujo de
consumir bastante música. "Recuerdo que teníamos muchos
clientes que trabajaban en las fábricas desaparecidas de Tres Arroyos.
Todos los meses luego de cobrar sus sueldos pasaban por el negocio a comprar
de uno a tres long plays", contó Jacobo.
Los buenos resultados logrados en el local de Moreno 179 permitieron que
exactamente 10 años después de la fundación del comercio,
"Casa García" se pudiera mudar a su propio salón,
situado en 9 de Julio 30, sitio donde aún permanece.
Para ese entonces, "García Discos" -nombre adoptado por
la firma en los años 90-, se había convertido en el único
local de su tipo en la ciudad, y aunque alternadamente fueron apareciendo
algunos competidores, el negocio no perdió jamás liderazgo
en su rubro.
Vinilo, magazines, casetes, Cds.
Al cabo de estos 37 años de actividad, Lazcano y su esposa han
sido testigos de las diversas evoluciones tecnológicas que se produjeron
en los soportes de audio. Desde el vinilo en formato de simples y larga
duración, pasando por los gigantescos magazines y los cassettes
hasta la llegada de los medios digitales.
En su diálogo con "El Periodista", Lazcano recordó
que los avances tecnológicos no siempre los ayudaron y que al menos
una vez les trajeron algún problema de adaptación que repercutió
negativamente en el aspecto económico, aunque afortunadamente siempre
supieron salir adelante. "Nosotros siempre tuvimos un stock de música
importante, generalmente cercano a los diez mil discos. Cuando llegaron
los CDs el pasaje de un medio a otro se dio tan rápido que nos
quedaron muchos vinilos y, además, para poder incorporar el mismo
material en el nuevo soporte hubo que hacer una inversión muy grande.
Eso nos complicó bastante".
Desprenderse luego del añejo material no fue simple. Es más,
no lograron liquidar la totalidad de los vinilos, y las ventas que hicieron
sólo fueron posibles bajando los valores por debajo del costo de
adquisición que habían tenido.
"Fuiste mía un verano"
En relación a los materiales discográficos más exitosos,
María Isabel García recordó que a lo largo de su
historia como vendedora de música hubo varios artistas que alcanzaron
elevados niveles de ventas, pero destacó que los fenómenos
más sorprendentes en ese sentido siempre se produjeron durante
las fiestas de fin de año, ya que las discográficas editan
en esas fechas compilados con los hits de la temporada. "Para las
fiestas comprábamos cantidades inusuales de discos que contenían
temas variados, y era muy normal que se agotaran, teniendo que hacer nuevos
pedidos", dijo la comerciante.
Desde la apertura de Casa García hasta el presente uno de los artistas
que más éxito alcanzó fue Leonardo Favio, músico
del cual vendieron varias decenas del disco simple de la canción
"Fuiste mía un verano", un verdadero clásico del
también cineasta. Al ranking de los históricos más
vendedores hay que agregar a Sandro, Palito Ortega, Julio Iglesias y Roberto
Carlos.
Actualmente las cosas son muy diferentes, y si bien hay artistas que tienen
muchos seguidores, la gente hoy cuenta con medios como Internet para conseguir
las canciones de sus músicos preferidos, fenómeno que ha
afectado notoriamente la venta de discos originales.
Cuando las reglas de juego que plantean las nuevas tecnologías
no habían llegado aún, "Casa García" llegó
a tener hasta 6 personas trabajando detrás del mostrador. Había
cuatro empleadas y se sumaban Jacobo y María Isabel para poder
atender adecuadamente a los clientes. "Los sábados a la mañana
era tanto lo que trabajábamos que detrás de los mostradores
no teníamos espacio, incluso nuestro contador dejaba su tarea específica
y nos daba una mano", recordó García.
|
|