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El Periodista de Tres Arroyos

 

El Periodista



Osvaldo Iriarte (foto) es heredero de la pasión de su padre Mario y también de “Adelina”, el preciado bien familiar del que alguna vez se vieron separados, hasta que un amigo de los pescadores la volvió a comprar para que permaneciera siempre con sus legítimos dueños
“Adelina” sigue surcando el mar con 58 años. Su silueta se recorta cotidianamente sobre la costa y su rica historia la ha hecho formar parte, nada menos, que del mágico mundo del cine

 

 


CON CASI 60 AÑOS, "ADELINA" ES LA LANCHA DE PESCA
EN ACTIVIDAD MAS ANTIGUA DE CLAROMECO

Mar adentro

Con casi sesenta años, "Adelina" es la embarcación más antigua que sale a pescar artesanalmente en Claromecó. En esta lancha, que llegó al mágico mundo del cine a través de "El Salto de Christian", se atrapó el tiburón peregrino más grande que se recuerde en la costa local. Guiado por el capitán Osvaldo Iriarte, "El Periodista" es marinero de un viaje por el mar de la historia

"Adelina" sigue surcando el mar con 58 años. Su silueta se recorta cotidianamente sobre la costa y su rica historia la ha hecho formar parte, nada menos, que del mágico mundo del cine. No se trata de una actriz madura y aún agraciada, es la lancha más antigua de las que, cuando el tiempo lo permite, salen a navegar las aguas del océano Atlántico a la altura de Claromecó para cumplir con la exigida tarea de la pesca artesanal. Y es, además, el objeto de desvelo de su propietario, Osvaldo Iriarte, heredero de la pasión de su padre Mario y también de "Adelina", el preciado bien familiar del que alguna vez se vieron separados, hasta que un amigo de los pescadores la volvió a comprar para que permaneciera siempre con sus legítimos dueños.
La lancha "Adelina" compartió el podio de las más añosas con la Delfín, de los Mulder, hasta que esta última dejó de salir. Y supo pasar años en el mar guiada por Mario Iriarte. "Mi viejo fue pescador toda la vida. Tuvo varias lanchas…Yo seguí el oficio de él, empecé a embarcarme a los 14 años y aunque hice algunas otras cosas, siempre me dediqué a la pesca", relató Osvaldo Iriarte a "El Periodista".
Con sus actuales 37 años, "El Negro" Iriarte no sólo abraza día a día la pasión por la pesca que le transmitieran tantos años a bordo de las embarcaciones de su padre, sino que también logró, a través del rescate de una antigua amistad de Mario con el director de cine Eduardo Calcagno, participar con "Adelina" y su historia personal de la película "El Salto de Christian". Todo sin dejar nunca de salir, cuando las condiciones son propicias, a conquistar las olas y extraer los frutos del mar durante jornadas que a veces se extienden por varias decenas de horas.

Más de medio siglo de historia
Mario Iriarte, el padre de Osvaldo, dedicó su vida no sólo a la pesca artesanal, su actividad principal, sino que también utilizaba las lanchas para llevar adelante excursiones con diversos atractivos. Trabajaba con otro pescador, hasta que los reveses propios de una sociedad disuelta lo separaron de su embarcación más antigua: "Adelina".
Tiempo más tarde, la salud le jugaría una mala pasada, pero sus amigos y su propio hijo estarían cerca para enseñarle el sabor de una nueva oportunidad. "Mi viejo estaba enfermo de cáncer cuando un gran amigo de él, José Bordón, decidió volver a comprar la lancha 'Adelina' para darle una última alegría. Tuvimos que armarla toda de nuevo, y él pudo verla, desde su silla de ruedas, en la puerta de casa. Después que murió, se la compré a Bordón y hoy sigue saliendo a pescar como siempre", rememoró Osvaldo.
Sólo un par de años estuvo la embarcación fuera del mar. "Después de que mi padre se abriera de la sociedad, se la trabajó durante unos años más y quedó abandonada en un terreno", relató Iriarte. No fue fácil la tarea de volverla a poner en condiciones, toda vez que se trata de una nave de tamaño importante, y muy difícil de mantener. "La hicimos toda a nueva, la madera, el pabilo, fue calafateada, lo que es un trabajo bastante intenso, y después se la volví a comprar a este hombre para seguir trabajando. Cambiaron un poco las artes de pesca, se van probando cosas nuevas, pero la lancha sigue siendo la misma", aseguró.

Emociones mezcladas
Osvaldo ha comprado, en los últimos tiempos, una embarcación más pequeña que todavía no ha salido al mar. La idea es seguir utilizándola en pesca artesanal, junto con la imbatible "Adelina", que "El Negro" ni sueña con abandonar.
"Para mí es muy fuerte seguir saliendo a pescar en esa lancha, que fue la vida de mi viejo y es parte de la mía también. Tiene mucho valor emocional para mí, porque navegar fue y es lo nuestro. A veces salgo hasta por dos días, y recorrer el mar de noche es realmente mágico. Tengo la suerte de tener este oficio y de quererlo tanto, porque no es un trabajo fácil y al mismo tiempo hay mucha gente que hace cosas para sostenerse económicamente, para sobrevivir, y yo realmente lo hago porque amo pescar y navegar", sostuvo Osvaldo.
Tanto significa el mar para este pescador y su historia, que además de su actividad económica es también su soporte "terapéutico", según confió. "Cuando paso varios días sin salir lo siento, y necesito volver a navegar. Es como una suerte de terapia, en el agua te desenchufás de todo. Es muy lindo", admitió.

Un día de pesca
"Adelina" está equipada con todo lo que los pescadores necesitan. La impulsa un motor gasolero, un Perkins 6 grande, y tiene 10 metros de eslora. No es, sin embargo, la más grande. "Es muy linda, pero hay un barco moderno que es un poco más grande. Hace el mismo trabajo que nosotros", señaló Osvaldo.
Esa tarea, que con buenas condiciones climáticas se emprende casi todos los días, se realiza con la presencia de "El Negro" Iriarte como capitán y al menos dos marineros más. "Es relativo, suelo entrar con dos marineros y cuando hay mucha pesca podemos llegar a llevar uno más, pero en general nos manejamos entre los tres", informó.
A bordo de la antigua lancha de madera se pesca variado, pero especialmente raya. "Hoy por hoy es lo más fuerte, hay unos tres o cuatro compradores de Necochea y Mar del Plata que después la exportan. Nosotros la vendemos a los frigoríficos que la elaboran, y según tengo entendido después va toda esa producción al exterior", comentó Osvaldo. No obstante, también se extraen otras variedades como gatuzo, corvina o lenguado.
"Adelina" suele salir al mar alrededor de las 5 de la mañana, y sus incursiones pueden extenderse hasta 48 horas después. Soporta un peso de alrededor de 6 toneladas, aunque la pesca diaria hoy puede llegar a los 2500, 3000 kilos.
Años atrás también requería tiempo para mantenerla en condiciones. "Hace unos 5 años, o tal vez un poco más, la hicimos plastificar toda. Porque el hecho de que fuera de madera requería trabajos de mantenimiento diario. Ahora es como si tuviera otro casco por fuera, y eso hace que sea más fácil. Porque la madera, una vez armada la lancha, tiene que estar siempre en el mar para que se hinche, el pabilo se prense y se mantenga siempre sin hacer agua; pero como las condiciones del tiempo a veces nos obligan a estar hasta 20 días parados, la madera se reseca y se resiente. Eso se evitó con el revestimiento que le hicimos, y ahora el mantenimiento lo puedo hacer yo mismo. Antes se requería de calafateadores, carpinteros que hacen una tarea específica en los barcos de madera que ya casi no existen", puntualizó el pescador.
Internet, y especialmente el sitio www.windguru.com, de previsiones climáticas para todo tipo de actividades náuticas, se ha convertido en un colaborador inestimable para los pescadores. "Es mucho más fácil. Miramos el windguru y sabemos cuándo salir y cuándo volver", advirtió Osvaldo.
Este sitio resolvió varios de los problemas habituales de la pesca artesanal, pero también la privó de algunas de sus más jugosas anécdotas, casi siempre vinculadas con los temporales. No obstante, "Adelina" atesora entre las suyas la pesca de un tiburón peregrino de entre 700 y 800 kilos ocurrida hace ya varios años. "No le hizo ningún tipo de daño, pero fue el tiburón más importante que salió en esta zona, y lo sacaron en esa lancha. Hoy por hoy ya no pasamos temporales, por este pronóstico, pero hay muchísimos relatos de pescadores que los recuerdan", evocó "El Negro".

En la pantalla grande
En la dura vida de los pescadores, la de "Adelina", la salud de Mario y el tesón de "El Negro" para recuperar el patrimonio familiar parece una historia más. Sin embargo, sus protagonistas la singularizaron al hacerla formar parte de una aventura cinematográfica.
Nicolás Pauls, el talentoso actor que protagoniza "El salto de Christian", de Eduardo Calcagno, rodada en Claromecó, encarna el personaje de un pescador que lleva el nombre de Mario. La lancha que guía, y que capta la atención del espectador a través de una cuidada dirección de arte, no es otra que "Adelina".
La elección del director no es casual y tiene su explicación. "Mi viejo y Eddy Calcagno tuvieron una amistad de muchos años. Yo era chico, y cuando mi viejo todavía no tenía la lancha grande, él venía a comer asado a mi casa y hasta solía traer a Ulises Dumont. Siempre tuvo la idea de hacer una película en Claromecó, y cuando se empezaba a concretar su proyecto, yo le dije: mi viejo no está, pero yo estoy con vos para lo que quieras", recordó Osvaldo Iriarte.
Aunque la ficción no se corresponde, como es previsible, con la realidad en su totalidad, fue el propio Calcagno quien decidió bautizar Mario a aquel pescador, pero no sin antes hablar con su familia para plantearles la idea. De aquella conversación surgió no sólo el nombre para el personaje principal, sino también la participación del propio Osvaldo Iriarte en la película y la utilización de "Adelina" como la lancha del protagonista.
Mario no pudo ver la película. Pero su hijo logró cumplirle varios sueños, y sin duda fue protagonista de sus últimas grandes alegrías. Cada vez que "Adelina" sale al mar, "El Negro" debe pensar que desde algún lado su padre ve el esfuerzo por mantenerla a flote. Que no es poco.


 
 
El Periodista de Tres Arroyos
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina