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TRES MUJERES, TRES HISTORIAS,
TRES REFERENTES DE LA MODA TRESARROYENSE
Mucha tela para cortar
Diseñadora de indumentaria egresada de la UBA,
Juliana Zijlstra, de 27 años, creó "JZ", su propia
marca de ropa deportiva, que fabrica y comercializa en Tres Arroyos. Ana
Terrasanta, de 31 años, surgida de la Escuela de Roberto Piazza,
engalana fiestas con sus diseños exclusivos de alta costura. Ema
Ascaneo, con 48 años de trayectoria, es una modista como las de
antes, pero no una costurera más, pues tiene ganado prestigio local.
En "El Periodista", tres mujeres, tres referentes de la moda
tresarroyense, tres historias que otorgan mucha tela para cortar. Producción
exclusiva
JULIANA ZIJLSTRA, DISEÑADORA DE INDUMENTARIA
"JZ", ropa deportiva fabricada en Tres Arroyos
Juliana Zijlstra es una tresarroyense de 27 años
egresada de la Escuela Agropecuaria que hizo la carrera de Diseño
de Indumentaria en la UBA. Tras vivir seis años en Buenos Aires
decidió volver a radicarse en su ciudad natal hace cuatro para
comenzar a fabricar su propia marca de ropa deportiva, y el proyecto va
en franco crecimiento.
"Elegí la carrera de Diseño de Indumentaria porque
siempre me gustó la ropa y me gustaba coser", dijo Juliana
a "El Periodista", aunque aclaró que no fue fácil
iniciar su pequeña empresa en Tres Arroyos. "Primero tuve
un período de adaptación, ya que empezar con algo como lo
que yo hago fue complicado. Al llegar estuve bastante tiempo analizando
qué podía hacer falta en un mercado como Tres Arroyos y
luego empecé a pensar en cómo lo hacía. Encarar este
proyecto sola también se hizo difícil".
A pesar de las dificultades, Zijlstra no se amilanó y puso manos
a la obra. Aunque su título de diseñadora de indumentaria
y sus conocimientos le posibilitaban lanzarse directamente con su idea
de producir una marca, prefirió adentrarse poco a poco en el mercado
haciendo al principio trabajos a pedido. La fabricación por cantidades
comenzó hace dos años.
"Inicialmente hice pruebas de cantidades de prendas y tenía
algunas chicas que me vendían la ropa o lo hacía yo misma
en forma particular". Pero la forma de comercialización cambió
luego que este año decidiera instalar un stand en la Fiesta del
Trigo. Esto le posibilitó hacer conocer su trabajo a un gran número
de personas y derivó en la inmediata apertura de un local comercial
en la casa de sus padres, sitio en el que también ha montado su
taller.
"Trabajo en un taller que tengo detrás del local y hay un
par de personas que me ayudan a coser. Pero de todos modos yo hago de
todo, ya que al estar dando los primeros pasos en este negocio tengo que
diseñar, hacer los moldes, participar en la costura y atender a
la gente que viene a comprar", dijo la joven mujer orquesta.
Los diseños de Juliana se caracterizan por el uso del color, las
costuras y los detalles en cierres y bolsillos. Sin embargo, ha sabido
leer muy bien la demanda del público local y por ello también
diseña ropa deportiva clásica.
"Me gustan mucho los colores, pero también hago cosas clásicas.
Me cuesta elaborar prendas muy tradicionales porque me agrada más
lo que lleva diseño; pero bueno, hay que pensar en el consumidor
local y producir en función de sus intereses".
Su trabajo ha logrado combinar con justo equilibrio sus inquietudes como
diseñadora con la elaboración de prendas con estilo más
tradicional. Así es como va logrando captar público de diversas
edades, desde adolescentes hasta señoras mayores.
Juliana Zijlstra tenía muy claro antes de volverse de Buenos Aires
cuáles serían sus pasos en Tres Arroyos. Aunque ella prefirió
ir lento en el proceso, la decisión de patentar su nombre como
marca, más específicamente las iniciales del mismo, deja
en claro que la chica sabía muy bien hacia donde iba.
Aunque su pequeña empresa recién ha comenzado y hay muchísimos
sueños que quisiera cumplir, al cabo de dos años de duro
trabajo logró que JZ se convierta en una marca con cierto reconocimiento
entre quienes gustan usar ropa deportiva.
"Afortunadamente ahora estoy trabajando bien. La evolución
se sigue dando poco a poco, la gente necesita ir conociéndote.
Hasta hace un tiempo sólo me conocían por referencias, pero
desde hace unos meses empecé a hacer publicidad también
y eso me sirve. Aunque mucha gente viene porque le vio una prenda a otra
persona", explicó.
La diseñadora reconoció que desde siempre tuvo claro hacia
dónde deseaba apuntar al terminar la carrera. "Siempre me
gustó orientarme a lo que es empresarial, me gusta la producción,
y no tanto lo que es alta costura. Además, me encantaría
poder crecer como empresa. Hoy tengo un micro emprendimiento, pero sería
muy interesante llevar la marca a otras ciudades. La idea es ir creciendo",
dijo.
Aunque por el momento sólo se dedica a la confección de
ropa deportiva para mujeres, no descarta en el futuro producir también
prendas masculinas y adosar ropa de vestir. Pero, como ella misma dijo,
"eso es para más adelante".
A pesar de que su taller es relativamente pequeño, para comenzar
a producir en serie Juliana tuvo que equiparse, y el crecimiento puede
suponer más inversión en el futuro. "Las máquinas
que tengo actualmente son chicas, pero si el negocio sigue creciendo habrá
que pensar en agrandar esa parte también", señaló.
A la hora de pensar en cómo quisiera ver su marca en el futuro,
además de llevarla a todos los sitios posibles, se mostró
interesada en la idea del local exclusivo de la marca. "Me gustaría
trasladarme al centro cuando se pueda, pero no será fácil
porque para toda evolución es necesario contar con capital".
Un tema ineludible al pensar en ropa femenina es la cuestión de
los talles. En este sentido JZ ofrece mucha variedad. "Hago desde
los más chicos hasta grandes, y cada vez estoy agregando más
talles grandes porque vendo mucho en ese segmento, ya que a las señoras
más rellenitas les cuesta conseguir ropa. La idea es sin duda tener
amplitud de talles".
ANA TERRASANTA, EGRESADA DE LA
ESCUELA DE ROBERTO PIAZZA
Diseños exclusivos en alta costura
Otra joven diseñadora local es Ana Terrasanta,
quien con 31 años hace ya 4 que trabaja muy fuertemente en el diseño
de ropa. Terrasanta también es tresarroyense y, al contrario de
Juliana Zijlstra, prefiere la alta costura y los diseños exclusivos
antes que la ropa en serie.
Ana siempre estuvo interesada en la moda y al terminar sus estudios secundarios
partió a la capital provincial a estudiar la carrera de Diseño
de Indumentaria en una escuela privada. "Empecé estudiando
diseño de modas y teatro en La Plata. Como no me dejaban ir a Buenos
Aires fui a una escuela privada y me quedaba mucho tiempo libre porque
se cursaba una sola vez por semana, por ello también me puse a
estudiar teatro. Me vinculé al teatro porque me interesa mucho,
pero al mismo tiempo me agradaba el tema del vestuario", explicó.
Al concluir con su formación, se dio cuenta que aquella carrera
le había proporcionado muchos conocimientos teóricos pero
muy poca experiencia práctica. Y buscando más saberes fue
como llegó a las manos de Roberto Piazza.
"Vi el aviso publicitario del instituto de Roberto Piazza. En esa
época tenía 21 años. Me anoté en la carrera
de su escuela pero al poco tiempo falleció mi papá y debí
volver a Tres Arroyos. Pero poco tiempo después recibí un
llamado del instituto de Piazza ofreciéndome media beca para poder
estudiar en la escuela que iba a abrir en Mar del Plata. La cosa era interesante
porque el proyecto era montar el mismo instituto, con los mismos profesores
que viajaban a dar las clases, todo era igual que en Buenos Aires. Fue
ideal para mí porque me quedaba mucho más cerca y podía
ir".
Ya desde el inicio de la carrera con Roberto Piazza, Terrasanta encontró
profundas diferencias a favor de esta nueva etapa formativa. "Las
clases eran increíblemente buenas, te explicaban todo de un modo
al que yo no estaba acostumbrada y me pareció genial. Es más,
iban alumnos de la facultad de diseño de indumentaria a presenciar
el dictado de las cátedras".
Pero en realidad lo que más le interesó a la diseñadora
tresarroyense fue el estilo que tenía la escuela de Piazza, mucho
más orientado a la alta costura, que era exactamente lo que a ella
le agradaba. "A mi me gustan los brillos, los metros de tela, la
corsetería, trabajar a la medida de cada persona, así que
ahí estaba feliz".
Al egresar de la escuela del conocido diseñador empezó a
trabajar como empleada en un negocio de artesanías local. Al igual
que en el caso de Zijlstra, Ana Terrasanta no tuvo un comienzo fácil
porque no era conocida, nadie sabía qué hacía ni
cómo trabajaba. "Al principio sólo tenía para
hacer un vestido cada tanto y fue muy difícil entrar en el mercado.
Pero el boca a boca funcionó muy bien y con el paso del tiempo
empecé a trabajar mucho", explicó.
La especialidad de la diseñadora es la ropa de fiesta, el vestido
hecho a medida y los diseños exclusivos. "Trabajo con telas
exclusivas que me provee una sedería de Buenos Aires, uso sedas
europeas, telas bordadas, gasas de seda natural con diferentes caídas,
telas labradas, estilos japoneses y encajes diversos. La idea es brindarle
a la gente más opciones".
"Mi trabajo es específicamente vestidos para fiestas. Muy
ocasionalmente hago trajes, pero en esos casos intento que sean creativos,
diferentes a lo que se puede conseguir en un comercio", explicó.
Ana dijo que ha pensado en crear una marca para sus prendas, pero aclaró
que no le interesa hacer ropa en serie. "Muchas veces la gente me
pide lo mismo que le hice a otra persona pero en otro color, y a mi lo
que me pasa es que no puedo repetir un diseño aunque sea en otro
color porque no me sale, siempre tengo que hacer algo distinto".
EMA ASCANEO, PRESTIGIOSA MODISTA LOCAL
La voz de la experiencia
Ema Ascaneo es una modista de las de antes, pero
no es una costurera más, es una de las más prestigiosas
diseñadoras de ropa no formada específicamente como tal.
La mujer estudió costura en la Escuela Profesional de Mujeres y
se recibió a los 18 años. Actualmente tiene 48 años
de experiencia y dice que su trabajo le ha permitido todo, incluso pagarse
la construcción de su propia vivienda.
"Empecé a estudiar cuando la escuela estaba frente a la comisaría,
pero luego la trasladaron a la primera cuadra de la calle Chacabuco. En
esa época éramos 40 alumnas, pero no he visto a casi ninguna
de las egresadas", recordó Ema.
La modista dijo que a la gente le cuesta creer que sólo con su
trabajo ha podido alcanzar muchas metas económicas como la edificación
de su casa, pero ella remarca que su oficio antes rendía muy bien
y que se esforzó mucho, llegando a hacer siete prendas ella sola
en apenas una semana.
"En mi época de joven, cuando salía, si decía
que era modista solía suceder que te miraban por arriba del hombro.
No me discriminaban pero pasaba cerca. Sin embargo, mi profesión
me dio todo, siempre me desenvolví sola y hasta pude aportar para
tener una jubilación y mutual", expuso con inocultable orgullo.
"En general mis clientas son mujeres grandes. Es que los tiempos
han cambiado, todo se ha industrializado mucho, mucha ropa viene de afuera",
dijo Ascaneo al exponer las principales diferencias que ella ve entre
el pasado y el presente.
Esa situación la puso al borde del cese de actividades. "Hace
tres o cuatro años atrás estuve a punto de dejar de trabajar
porque la ropa que se vendía en los negocios había bajado
a precios ridículos, pero luego de la devaluación volvió
a surgir trabajo y decidí continuar".
En tren de seguir marcando diferencias entre el ayer y el hoy, la modista
dijo que han desaparecido para siempre las telas nobles que se hacían
antes en Argentina. "La industria textil se fundió hace tiempo
en nuestro país y ahora, por ejemplo, está de moda la ropa
hindú, pero las telas de antes ya no vienen más. Ahora todo
es poliéster y a veces es tan malo que es imposible plancharlo".
Su método de trabajo no es muy diferente de quienes se dedican
a la alta costura. "La gente suele traerme el modelo que les interesa
y yo les explico cómo hay que adaptarlo para que se ajuste a su
figura. En pocas palabras, hago lo que yo quiero", dijo Ema mientras
sonreía.
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