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A LA CUESTIONADA CALIDAD DEL AGUA TRESARROYENSE,
SE SUMA AHORA EL INTERROGANTE DE LA CANTIDAD
Sed de agua
A la cuestionada calidad del agua que consumen los tresarroyenses,
se suma ahora el interrogante sobre qué pasa con la cantidad. ¿Hay
reservas? ¿Cuál es la situación del acuífero?.
Políticos, funcionarios, vecinos e investigadores hicieron oír
su voz ante "El Periodista" y, como es de suponer, hubo posiciones
encontradas. No obstante, hay una certeza: el agua es un recurso limitado
y se está lejos de advertirlo. Por lo pronto, los científicos
que elaboran el único estudio serio a nivel local ya recomiendan
una política restrictiva del consumo. Informe especial
A la preocupación que años atrás
despertaran análisis que hicieron foco en los problemas de calidad
del agua que consumimos los tresarroyenses, se ha sumado, en los últimos
tiempos, un interrogante acerca de la cantidad que disponemos de este
recurso. En la calle, en nuestras casas y oficinas, son insistentes los
rumores que hacen referencia al uso de millones de litros en radicaciones
industriales, quintas y establecimientos que, se cree, ponen en riesgo
el abastecimiento del líquido vital para los próximos años.
¿Cuál es la verdad acerca de estas expresiones populares?
Mal que nos pese, son pocos los tresarroyenses -y esta realidad ha motivado
incluso una débil campaña oficial-, que toman conciencia
de la necesidad de usar el agua de manera racional. Disfrutar de la natación
casera, lavar el auto tantas veces como se pueda y baldear enormes veredas
céntricas a puro manguerazo también forman parte del paisaje
cotidiano de la ciudad y sus alrededores sin que nadie se detenga a pensar
cuánto tiempo más resistirán las reservas.
Cuando este informe comenzaba a delinearse, "El Periodista"
escuchó varias voces. La de algunos sectores políticos,
la de ex funcionarios, la de la gente de la calle y también la
de los investigadores. Halló, como era de esperar, posiciones encontradas
que habrá que poner en la balanza. La única certeza: el
agua no es un recurso ilimitado, y evidentemente estamos lejos de advertirlo.
Por eso los investigadores que elaboraron el único estudio del
que se dispone a nivel local, recomendaron -entre otras consideraciones-,
una política restrictiva en cuanto al consumo.
Lógica preocupación
En el inicio de la ronda de consultas para realizar este informe, "El
Periodista" consultó a representantes de la oposición
política que reconocieron su preocupación, pero admitieron
no haber evaluado ni pedido estudios sobre el tema.
A nivel oficial, donde se niega haber recibido planteos formales no sólo
del sector político sino también de los propios vecinos
acerca del posible peligro del recurso hídrico en el distrito,
se tomó la decisión hace tres años de encargar un
amplio estudio al Instituto Hidrológico de Llanuras, integrado
por profesionales de la Universidad del Centro y con unos 20 años
de trayectoria en la investigación específica de la hidrología
en la provincia. Ese estudio todavía está en marcha, potenciado
en una nueva etapa por un subsidio otorgado por la Nación de 800.000
pesos. Y aunque algunos de los resultados ya obtenidos han pasado desapercibidos
para el común de la gente, vale la pena conocerlos.
Del espectro político, fue Norma Gaido, profesional de la salud
e integrante del bloque de concejales del Frente para la Victoria-PJ,
quien aportó las primeras consideraciones que dispararon la inquietud
acerca del consumo y las reservas de agua en el distrito. Hace un par
de meses, en un programa de radio, Gaido recordó que el ex director
de Medio Ambiente municipal, el geólogo Alejandro Rossi, les había
manifestado su preocupación a varios concejales acerca del peligro
de seguir otorgando factibilidades para la radicación de industrias
que utilizaran grandes cantidades de líquido, e incluso de continuar
construyendo edificios o complejos habitacionales sin tener en cuenta
el estado del recurso y las posibilidades de abastecimiento futuro. "Eso
lo tengo muy presente, incluso se llegó a hablar de sobreexigencia
de los acuíferos y de que, a raíz del intenso bombeo para
abastecer la red, podía haber cambios en las corrientes de flujo
subterráneo del agua. Además, quedó claro a raíz
de los primeros resultados de los estudios que por ese entonces nos refirió
Rossi, que cuanto más se bombeaba era peor la calidad del agua
que se extraía", señaló Gaido. En este sentido,
algunas de las conclusiones de los amplios informes del Instituto de Hidrología
de Llanuras le dan la razón.
Medida por medida
Una primera decisión encarada por el Ejecutivo -que incluso fue
recomendada por los investigadores de la UNICEN-, apuntó a la medición
del consumo de agua de red y al aumento de la Tasa por Servicios Sanitarios,
medidas que según los propios miembros del Instituto de Hidrología,
dieron resultado en otras comunidades y redujeron el uso (abusivo, podría
inferirse) del agua.
El justicialismo, recordó Norma Gaido, resolvió apoyar estas
iniciativas oficialistas con el objetivo de "empezar a cuidar el
recurso, exigir la reinversión para mejorar el servicio y apuntar
a que se gastara menos agua en la ciudad". Pero además, el
FpV-PJ volvió a insistir con un proyecto ideado hace un tiempo,
que apunta a que los vecinos de la ciudad cabecera puedan tener en sus
viviendas, quintas y otras instalaciones "pozos de bombeo de agua
común, no de red, para poder utilizarla en el riego, llenado de
piletas y otros usos, para que el agua potable sea usada sólo para
consumo humano", apuntó Gaido. Según la concejal, su
bloque nunca logró que este proyecto -similar a lo que ocurre en
Claromecó-, se trate en el cuerpo deliberativo.
Daños irreparables
A pesar de encontrarse lejos de la ciudad desde hace varios meses, el
geólogo Alejandro Rossi, ex titular del área de Medio Ambiente
-hoy en manos de la recientemente asumida ingeniera Hebe Aprile-, accedió
a comentar brevemente estos planteos con "El Periodista". En
el tema del agua, indicó, "trabajamos mucho junto a Carlos
Preciado y un excelente equipo de trabajo como es el Instituto de Hidrología
de Llanuras, que actualmente siguen adelante con la
idea original".
Como concepto destacado, Rossi apuntó que "cuando la demanda
crece y no se planifica, los daños al acuífero son irreparables.
Siempre lo dije: el agua es un recurso renovable de baja disponibilidad;
no hay toda la que pensamos con calidad apta para consumo humano".
Sin embargo, y a pesar de su propia preocupación por el cuidado
del recurso, Rossi admitió lo que este informe barajaba ya como
una de sus premisas generales: la falta de interés concreto de
la comunidad. "Realizamos en diciembre una audiencia pública
ambiental sobre agua en el partido y asistieron escasas 45 personas. Esto
demuestra el interés de los ciudadanos por el
agua", consideró. Para Rossi, el Ejecutivo municipal demostró
ocuparse del tema a través de dos ejemplos: la instalación
de la planta de ósmosis inversa de Cascallares, y el recambio de
válvulas en la ciudad de Tres Arroyos.
A mediano y largo plazo
Junto a Alejandro Rossi y los profesionales del Instituto de Hidrología
de Llanuras, fue el ingeniero Carlos Preciado uno de los impulsores de
una profunda investigación sobre el recurso hídrico en el
partido que aún sigue en marcha. "Tomamos conciencia de que
el único manejo que se hizo en el distrito con el agua fue hacer
zanjas y tirar el agua dulce al mar. En el mundo hay una grave crisis
por escasez de agua, hay conflictos por este tema y nosotros nos estamos
dando el lujo de tirarla al mar. Entonces, el primer planteo que nos hacemos
es tener una estrategia a mediano y largo plazo, más allá
de apagar incendios. Lo que nos planteamos a través del convenio
con el Instituto de Hidrología de Llanuras es hacer una gestión
sustentable del recurso, en ambos aspectos: cantidad y calidad",
explicó Preciado a "El Periodista".
Como síntesis de un extenso trabajo que está siendo plasmado
en un sitio de Internet, que lleva por nombre Base de Datos Hidrológicos
pero aún no está disponible para el público, Preciado
puntualizó que "en primer término se tomaron medidas
para evaluar la distribución de la lluvia. Recurrimos a lo histórico,
tomando tanto los datos de la Chacra como los de algunas estancias, en
períodos que fueron desde 1938 en adelante. Así se puede
ver cómo es la distribución espacial de la lluvia, y se
advierte por ejemplo que la distribución de la lluvia es estacional;
en determinadas estaciones llueve más en la cuenca alta; en otras,
recibe más cantidad de lluvias la cuenca baja. También se
instalaron estaciones meteorológicas para empezar a medir la distribución
espacial de las lluvias en la actualidad, porque podría haber cambios.
Generamos nueva información, además de recuperar la histórica",
apuntó.
Tareas de campo
Otro aspecto de la tarea de los investigadores es la medición de
los niveles de los arroyos, con el fin de conocer cuánto de lo
que llueve va a parar a estos cursos de agua, incrementando su caudal
y poniendo en riesgo de inundación -o no-, algunos sectores del
distrito. Al mismo tiempo, se han colocado freatímetros para medir
el nivel de las napas. "El agua que cae en cada precipitación
es absorbida por el suelo, salvo que exista saturación de la tierra
por lluvias antecedentes, en cuyo caso las napas freáticas se encuentran
muy altas y la tierra no absorbe nada, y en este caso, lo que se precipita
termina corriendo. Esos freatímetros están ubicados en el
Parque Cabañas y en la Chacra Experimental de Barrow", indicó
el profesional.
Por otra parte, y para conocer otros datos como la calidad del agua en
los cuerpos superficiales, se hizo un relevamiento químico de más
de 200 lagunas y cursos de agua. Una tarea similar se efectuó en
pozos de molino y de bombeo de toda la región, no sólo del
partido sino también de otras zonas de la cuenca alta, dentro del
distrito de Adolfo Gonzáles Chaves.
Se midió, asimismo, mediante un sistema geoeléctrico, "la
resistencia que presentan los materiales en profundidad, para determinar
cómo son las capas geológicas debajo de la tierra, y de
esta manera contar la información básica acerca de la composición
de esas capas. De esa manera, se determinó a qué profundidad
se encuentra la roca base, el piso del acuífero, que es totalmente
impermeable; a raíz de todas estas mediciones se determinó
que ese estrato es bastante superficial en la zona de Chaves, incluso
aparece en la superficie, en partes tiene 13 o 14 metros, y se va profundizando
en diagonal hacia Reta donde llega a los 900 metros de profundidad. Toda
esa diferencia entre la superficie y la roca base es la reserva de agua
que hay, todo lo que se puede acumular", puntualizó Preciado.
La real realidad
Sin embargo, esa amplia reserva arroja datos, a los investigadores, que
no parecen tan alentadores como lo que indica su extensión. "Lo
que sucede en Tres Arroyos, especialmente en la zona urbana, es que por
arriba de los 70 metros el agua está contaminada por distintas
circunstancias, como la actividad agropecuaria, humana en general, los
pozos sépticos
Hay mucho contenido de nitritos y nitratos.
Y además, por debajo de los 150 metros es salobre. Entonces queda
una pequeña lenteja de 70 metros, aproximadamente, que si se bombea
demasiado se produce una campana de levantamiento de los balones salinos
que están por debajo de eso. Por eso hay que saber con qué
caudal y a qué profundidad se bombea, conociendo la dinámica
de recuperación de este acuífero, para no producir desequilibrios",
explicó Preciado.
No obstante, advirtió que "esto no significa que en este momento
esté en riesgo la cantidad o la calidad del agua, sino que es un
conocimiento que permite saber dónde estamos parados para planificar
qué medidas tomar a futuro para evitarlo". En este aspecto,
de todos modos, entre las conclusiones del Instituto de Hidrología
de Llanuras es preciso indicar que se señala como "altamente
recomendable" tomar medidas para el control adecuado de la explotación,
y para la consecuente adopción de acciones para limitar el consumo
excesivo, controlar y/ o eliminar pérdidas en la red de distribución,
entre otras". Los investigadores hacen hincapié, además,
en la necesidad de instrumentar un mecanismo que permita determinar el
caudal real de bombeo a la salida de los pozos y en algún punto
estratégico de la red, a fin de monitorear permanentemente el sistema.
Finalmente, subrayan la importancia de fijar una tarifa para el uso de
agua de red relacionada directamente con el consumo, con el fin de reducirlo.
Un dato que no puede dejarse de lado entre las conclusiones del informe
parcial de la situación que han efectuado los técnicos de
la UNICEN, tiene que ver con que "según el agua entregada
por red en el servicio medido, la extracción se cubriría
mayormente con la recarga (lluvias), hasta en un 85 por ciento, completándose
el resto con reservas. Sin embargo, si se computa la extracción
con los valores nominales de las bombas, la explotación sería
mucho mayor. Se ignora si esas diferencias se deben a pérdidas
o a errores inherentes al cálculo con valores nominales".
Como se puede apreciar, las posturas en relación con el conocimiento
de nuestras reservas de agua exhiben algunas diferencias. Lo que queda
claro, y deberá ser internalizado tanto por las autoridades como
por los propios usuarios, es que sin una utilización responsable
el recurso pueden correrse muchos más riesgos de los que hoy aparecen
frente a nuestra vista. Y el tema aún no parece haber generado
el alerta que su importancia merece.
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EN LA SUBESTACION DE TRANSBA, POR EJEMPLO
Hay agua de mejor calidad donde
aún no existen pozos de bombeo
El estudio del Instituto de Hidrología de
Llanuras, según explicó el ingeniero Carlos Preciado,
determinó entre otros aspectos la existencia de lugares con
disponibilidad de agua de mejor calidad, donde aún no existen
pozos de bombeo.
"Una serie de mediciones geoeléctricas permitió
saber desde la superficie dónde hay mayor calidad de agua,
se midieron lugares como posibles, y luego se hicieron pozos testigo
para comprobarlo. En la zona de la subestación de Transba
hay buena calidad de agua, habría que ver si está
previsto hacer algunos pozos en esos lugares, ya que la inversión
a realizar para encamisar los pozos, llevar adelante la instalación
eléctrica y conectarlos a la red es muy alta. En estos lugares
el agua no está contaminada ni explotada. Pero si se decide
tomar estos sitios como una reserva importante, es importante restringir
el uso, mediante medidas legislativas, para preservarla. No podrían
instalarse feed lots, ni canteras de tosca, ni otras actividades
que puedan alterar esa calidad", advirtió Preciado.
El futuro del estudio
En la próxima etapa de los estudios,
anunció finalmente el ingeniero, se va a trabajar -ya con
el importante subsidio obtenido-, en forma conjunta con el INTA.
"La idea es la generación de pautas concretas de manejo
del recurso a nivel de la producción agropecuaria, para atenuar
aquellos picos de déficit o de exceso que pudiera haber,
y lograr un manejo que permita preservar la humedad del suelo o
quitar los excedentes sin perjudicar el recurso en época
de faltantes. También se va a estudiar todo lo relativo al
riego, al uso del agua que se hace para cumplir con esta actividad,
y el organismo indicado para participar de esta nueva etapa es el
INTA por su importante llegada y conexión con los productores",
concluyó Preciado.
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OBJETIVOS DE UN PROYECTO
Desarrollo sustentable del recurso hídrico
Estos son los objetivos del proyecto de desarrollo
sustentable del recurso hídrico en el distrito, planteados
en la página de Internet "Base de Datos Hidrológicos",
que aún no está disponible para los usuarios habituales
de la red porque se encuentra en construcción.
El desarrollo sustentable implica, como prerrequisito fundamental,
la estabilidad de las naciones en un sentido amplio: poblacional,
político, económico, social y ambiental. En este último
aspecto, debemos incluir a los recursos hídricos: su correcto
funcionamiento, producto de un modelo de gestión apropiado,
contribuye a la estabilidad general.
La concepción moderna de gestión integral de los recursos
hídricos supone:
- Un grado importante a exhaustivo de conocimiento técnico.
- Una gestión orientada tanto hacia la oferta como a la demanda.
- La minimización de conflictos entre los usuarios.
- El consenso de todos los afectados.
- La existencia de reglas o normas justificadas y factibles de ser
aplicadas.
El conocimiento técnico es esencial, sin cuya resolución
los demás no lograrán llegar a metas satisfactorias.
Las restantes tareas listadas dependen de múltiples aspectos
o acciones que se vinculan a voluntades políticas expresas,
compatibilización de objetivos económicos de desarrollo,
y la construcción de un esquema legislativo muchas veces
transjurisdiccional que reconozca, entre otros, el concepto de dominio
común.
Los sistemas hídricos son complejos, por lo que resulta fundamental
la colaboración de las diferentes organizaciones comprometidas
directa o indirectamente con el uso, aprovechamiento y/o administración
de los recursos, para que conjuntamente se pueda definir el modelo
más robusto de funcionamiento.
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