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GRAN PROMESA DEL TENIS NACIONAL, EL SPARRING DEL
EQUIPO ARGENTINO DE COPA DAVIS ES HIJO DE UN TRESARROYENSE
Oro en polvo
Tiene dieciséis años, es hijo de un tresarroyense
y se ha convertido en la gran promesa del tenis nacional. Algunos títulos
obtenidos hablan por si solos: imprimió su nombre en lo más
alto del Torneo Avvenire, de Milán, y su imagen pasó a integrar
la galería de la fama del renombrado certamen italiano junto a
glorias del deporte blanco, como el sueco Bjorn Borg, el checo Iván
Lendl y el australiano Pat Cash. En febrero último, Alberto Mancini
lo llevó a Austria, integrando la delegación argentina,
para que oficiara como sparring del equipo argentino de Copa Davis. "El
Periodista" y una entrevista exclusiva a Guido Pella, el chico que
es "oro en polvo"
En su corta y vertiginosa carrera, se reveló como
uno de los mejores proyectos del tenis nacional. En los circuitos tenísticos
de Argentina, Sudamérica y Europa, su nombre figura como una promesa
que hay que seguir de cerca. Elogiado por los grandes, galardonado con
el premio Clarín Revelación y elegido por Alberto Mancini
para oficiar de sparring del equipo argentino que disputó el match
por la primera ronda de la Copa Davis 2007, Guido Pella se vislumbra como
uno de los ídolos de los próximos años.
Desde que hizo su explosión en el 2006, los medios nacionales lo
bautizaron como la joven promesa del tenis argentino. Nacido en Bahía
Blanca un 17 de mayo de 1990, mantiene un estrecho vínculo de sangre
con nuestra ciudad. "Somos cinco de familia. Mis padres Carlos y
Charo y dos hermanas, Catalina que también juega al tenis y Sol.
Mi papá nació en Tres Arroyos, pero se vino a Bahía
Blanca cuando tenía diecisiete años y desde ese momento
vive acá", contó Guido a "El Periodista"
mientras disputaba el ATP de Buenos Aires y se preparaba para partir hacia
la gira COSAT.
De su padre tresarroyense heredó la pasión por el tenis
y con él dio sus primeros pasos. Su sueño, el de ser tenista,
comenzó a forjarlo en su escuela de Liniers. "A los cuatro
años empecé a jugar. Mi papá tiene una escuela de
tenis en el club Liniers de Bahía Blanca. Toda mi familia juega
al tenis, por lo que es parte de mi vida desde siempre". Ya a los
cinco años empezó a competir y a marcar la diferencia, demostrando
un potencial que le forjaría una trayectoria que entonces parecía
anunciada.
Un elegido
Sus pasos fueron rápidos como el de todo elegido. A los doce años
ya se destacaba en las giras de los torneos nacionales, conquistando los
primeros puestos que le otorgaron el pasaporte para los circuitos sudamericanos.
En ese tránsito por el polvo de ladrillo combinó la pasión
y el talento con la experiencia y madurez del profesionalismo. Fue creciendo
y a fines de 2005 se ganó un lugar en el equipo oficial de la Asociación
Argentina de Tenis, como alguna vez lo hicieron Guillermo Coria y David
Nalbandian. "En el 2005 jugué la qualy de un future en Nordelta,
fue mi primer partido de profesionales. Después, al quedar como
número uno en la gira Sudamericana me dieron una beca para competir
en Europa. Jugué cinco torneos y gané cuatro, lo que me
ubicó en el primer puesto del ranking europeo", cuenta este
chico de dieciséis años cuyo potencial apunta a un destino
de gloria.
En el 2006 tuvo su oportunidad y no la desaprovechó. Fue ese año
cuando su nombre empezó a sonar con la melodía interpretada
por los tenistas diferentes. Se cargó de triunfos y empezó
a escribir una de las páginas más trascendentes de una historia
con futuro de consagración. Dio el gran paso conquistando diez
títulos en la gira sudamericana -entre singles y dobles-, y cuatro
en la europea. Llegó hasta las semifinales del tradicional Orange
Bowl, uno de los certámenes más importantes del mundo para
los tenistas juniors, que se disputó en el cemento del Crandon
Park de Key Biscayne, donde se juega el Masters Series de Miami. Fue el
único argentino en el cuadro Sub 16 de un torneo que supo de mejores
resultados en la historia juvenil de nuestro país. En noviembre
obtuvo la medalla dorada de los Juegos Odesur y cosechó grandes
logros como el campeonato sudamericano por equipos, clasificando al Mundial
de Barcelona, y terminó en el puesto uno del ranking en la gira
de la Confederación de Tenis Sudamericana (COSAT).
En el salón de la fama
Fue en la gira europea cuando su nombre se adueñó de un
lugar que ostentaban los más grandes del tenis mundial. Desde junio
del año pasado, su imagen aparece junto a jugadores de la talla
del sueco Bjorn Borg, del checo Iván Lendl, del australiano Pat
Cash y los argentinos Guillermo Pérez Roldán y Guillermo
Coria, en el lujoso salón de la fama del Torneo Avvenire de Milán.
Había llegado como el mejor tenista de Sudamérica en la
categoría Sub 16, según el ranking COSAT, buscando la consagración.
Y lo logró cuando se quedó con el título en la 42º
edición de la prestigiosa competición donde acarició
el logro más importante de su precoz trayectoria. La prensa italiana
habló de él durante toda una semana, marcándolo como
el mejor jugador y el principal favorito. Y sin dudas, no se equivocó.
"Fue el primer torneo de la gira europea. Recién después
de terminado el torneo, a la otra semana caí en cuenta de lo que
había hecho. Viví muchas cosas nuevas, reportajes, autógrafos
y un reconocimiento muy grande por parte de la gente", señaló
Guido, que con humildad se ilusiona con sueños aun mayores.
Revés dorado
Su zurda llama la atención. Tanto que fue su carta de presentación
para vivir una experiencia inolvidable. Un día estaba entrenando
en Parque Norte con Fabián Blengino, el mismo entrenador de Agustín
Calleri y quien supo serlo de Gastón Gaudio y Guillermo Coria,
cuando lo llamó aparte para avisarle que esa tarde tenía
que trabajar con José Acasuso, con la posibilidad latente de viajar
a Austria con el equipo argentino de la Copa Davis. La combinación
de su golpe de revés, la solidez desde el fondo de la cancha y
su comodidad para moverse en superficies duras, llevó a Alberto
Mancini a confirmarlo como integrante de la delegación nacional
que viajó a Linz del 9 al 11 de febrero para la serie. "Es
un chico con muchas condiciones técnicas. Tiene muy buen juego
de ataque y está creciendo. Es para ilusionarse", sostuvo
Gustavo Luza, ex capitán del equipo argentino de Copa Davis y actual
director de la Escuela Nacional de la AAT.
La promesa del tenis se codeó en esos días con el mundo
que alguna vez soñó. Fue hasta ahora su vivencia cumbre
en el tenis profesional. "Fue una experiencia bárbara, el
hotel, transporte, la seguridad, el trato fue de primera. Yo entrenaba
a los jugadores, los hice entrar en calor, hice dobles. Todos fueron muy
buena gente, desde el capitán hasta el cuerpo técnico",
dice Guido, mientras recuerda algunas anécdotas de aquellos días
soñados. Como la que le tocó vivir con Acasuso, uno de los
más bromistas a la hora de distender el clima de la delegación.
"Acasuso vive hablando por celular. La noche de la cena se lo escondieron
y yo lo pedí, porque le dije a Cañas que a mi no me iban
a revisar. Pero el celular tenía una luz y yo tenía un pantalón
de traje finito y me descubrió. Me dijo que me iba a pelar. Un
día me pasó que Mancini me dijo en la cena oficial que tenía
que hablar por ser debutante. Casi me muero, por suerte habló Del
Potro", rememora Guido, aunque hubo un día entre la Legión
que lo dejó sin habla. Fue cuando tenía que entrenar en
doble jugando con Martín Rodríguez contra Acasuso y Prieto.
Esa vez estaba inspirado. "Ese día a mi me salía todo,
me pidieran lo que me pidieran. Cuando Martín Rodríguez
me dijo:´Pibe, ¿por qué no te habré conocido
antes?", a partir de ahí no me salió nada".
Futuro en la Legión
Después de aquella experiencia de codearse entre los mejores, se
prepara para vivir nuevos desafíos con hambre de gloria. Este año
jugará su primera temporada entre los Sub 18 y sus planes marcan
torneos juniors mechados con experiencia en el profesionalismo. Ya empezó
inaugurando el año entre los grandes. Además de la Davis,
a fines del mes pasado fue la gran atracción de la jornada inaugural
del ATP de Buenos Aires. Llegó al partido final de la clasificación
donde cayó frente al alemán Denis Gremelmayr, ante cerca
de mil personas que llenaron la cancha para respaldar la promesa.
Su ilusión es seguir buscando un lugar de mayor trascendencia en
el mundo del tenis. Sabe a dónde quiere llegar y tiene algo adentro
que le indica cuál es el camino a seguir. El destino y sus condiciones
se encargarán de hacer lo demás. "Mi objetivo para
este año es sacar puntos de ATP -figura en el puesto 1372, producto
de dos puntos que obtuvo tras haber llegado a los cuartos de final de
un future, en agosto de 2006-, para ingresar a torneos importantes. Además
quisiera jugar el junior de Roland Garros aunque no estoy jugando ITF.
Mi aspiración es ser profesional y ganar muchos torneos, hace muchos
años que estoy trabajando para alcanzar mis objetivos. Haber tomado
la decisión de venir a vivir a Buenos Aires hizo que mejorara en
muchos aspectos, no solo tenísticos, sino técnicos, físicos
y psicológicos. En mi carrera el apoyo incondicional de mi familia
es un gran sostén", concluyó el chico que supo ganarse
su lugar entre los grandes. Los medios ven en él todos los requisitos
para ser el heredero de la Legión. Y argumentos no le faltan. Con
dieciséis años y toda la experiencia acumulada, ya no hay
dudas que su potencial le depara un futuro de gloria. Por algo lo bautizaron
como una promesa. Y como toda promesa, el mundo del tenis, espera verlo
brillar.
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